martes, 25 de diciembre de 2012

¡Feliz Navidad!

Os deseo una Feliz Navidad cerca de los vuestros y que Papá Noel os haya traído todo lo que hayáis pedido. Al chiquillo del vídeo le han traído más cosas de las que se pidió. A mi también me pasaba como a él, yo por Navidad no entendía que me trajeran ¡ropa o libros! 



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cree que los Reyes Magos o Papá Noél no existen. Qué hacer para mantener la ilusión.


Ante la duda siempre… (no seáis mal pensados por el dicho) admitir parte de la realidad. Tenía yo sobre unos 10 años, empezaba a tener algo de uso de razón, he de reconocer que la razón me vino un poco tarde, pero yo todavía me afanaba en creer el cuento que mis amigos del cole se empeñaban en destrozar. A pesar de ser un niño ya talludito me llevaron a sacarme una foto con los Reyes Magos. Esto era una tradición todos los años. Montaban una caseta en el Corte Inglés (en Galerías Preciados también montaban otra) y ponían a un Rey o a un Cartero Real. Una vez trajeron a Baltasar, el más querido al menos por mi. Ese día fui con toda la ilusión del mundo a visitar al más diferente de los Reyes, al más exótico (por lo de la raza digo), el más parecido al de la canción del Cola cao. Y allí estaban, Baltasar con sus dos Pajes Reales, de fondo el villancico “25 de diciembre fun fun fun” adornaba la estampa. Todos los niños y niñas haciendo cola para sentarse con él y poder decirle todos los regalos que uno quería, si uno había sido bueno y bla, bla, bla. Es uno de los momentos, junto con el de entrada al colegio, en el que aprendes que tienes que guardar el turno en la cola y que no te puedes abalanzar como un mini troll de las cavernas. Así que allí estaba yo, decente, esperando mi turno. Empecé a notar algo raro a pesar de la distancia. De lejos Basaltar parecía más negro, sus  labios rojo pasión eran cuanto menos alarmantes, y su acento africano brillaba por su ausencia. Mis padres me saludaban y sacaban fotos, de esas de carrete. “Me tocaaa” ahí fui yo a  sentarme con el gran Baltasar.  De cerca, todo se veía “diferente”. Ese color de piel carbón y esos rasgos tan europeos..., así que no pude evitar la tentación de tocar su cara con el dedo,  y si, lo que imagináis, me quedé con toda la pintura en mi dedo, el tío cateto ¡¡DESTEÑÍA!! ¡ERA UN REY FALSO! Os podéis imaginar la decepción. Y es que señores padres y madres, poner un Rey Mago pintado con brea ¡no ayuda!. 

O también cuando era  aún más pequeño, tendría unos 6 años, todavía pensaba que Superman existía y que Batman era un personaje real, iba yo con mis padres por un centro comercial, tan feliz disfrutando con todo lo “navideño” hasta que dentro de mi cabeza hubo un crujido al encontrarme con un Papá Noél delgaducho y con el traje de los chinos (antes no había chinos pero como si lo fuera). Por mucho JO JO JO que hiciera “aquello” ¡era imposible de creer! ¡Así se te desmonta cualquier ilusión!, cualquier fantasía,… Lo que propongo, no es que incites a tu hijo/a que vaya tirando de la barba o pegando golpetazos en las barrigas a ver si son de relleno, pero sí que junto a él/ella vayáis descubriendo sobre cuáles pueden ser falsos o verdaderos “eh, ese seguro que es falso”.  Es que realmente dónde los Reyes Magos y Papá Noél están es en sus centros de operaciones esperando a que llegue el día (no tirados por las calles dando caramelos).

Además, nunca he entendido cómo los Reyes Magos pueden venir a varias ciudades a la vez y a la misma hora, cuando ves en las noticias que están llegando a Murcia en Tranvía y a Madrid en helicóptero, para creértelo tienes que ser lelo o tener mucha ilusión, yo quiero pensar que tenía mucha ilusión pero para evitar posibles traumas futuros siempre mejor decir que ¡los Reyes Magos falsos existen!

La esencia está en los detalles y en el juego. Siempre que se cuenta una historia, lo emocionante, lo intrigante o lo que la hace más creíble son aquellas pequeñas cosas que la adornan. Yo tenía unos 9 años, eran mis primeras navidades en España, y me dijeron que aquí venían los Reyes Magos, yo no tuve más remedio que aceptarlo aunque seguía pensando que quien era realmente verdadero era Papá Noél. El caso es que la noche de antes pusimos tres barreños de agua, tres vasos de leche y unas pocas galletas  para que los Reyes se avituallasen en el camino y pudieran terminar el reparto aquella noche. En ese momento no me puse a pensar que si realmente se parasen a tomar un vaso de leche en cada casa y los camellos bebían los barreños no les daría tiempo, además tanta leche tanta leche, ¡reventarían! Todavía me los imagino parándose a hacer aguas menores en las esquinas y corriendo en cuanto ven a un madero.  En fin, volvamos al punto en que le pusimos los vasos. A la mañana siguiente estaban vacíos (gracias tita), desde ese momento quise creer que los Reyes Magos también existían.  Según cuenta Papiblogger en el blog que se llama de igual manera, a él le funciona crear un elfo (comprará uno en leroy Merlin, de esos duende estilo Amelie, me imagino)  y conforme se va acercando la navidad lo va escondiendo por la casa, incitando a que sus hijas lo busquen, sólo con una condición, no lo pueden tocar si lo encuentran ya que es un ayudante de Papá Noel que le dice cómo se portan ellas.

Se trata de aprovechar cualquier detalle, ruido o suceso a nuestro favor. 12 años tenía ya (es que siempre he sido un poco crédulo) y cenamos en casa de mi tía con todos mis primos, que tenían la costumbre de que Papá Noel viniera esa noche mientras cenábamos para darnos los regalos.  Un portazo sonó al fondo de la casa, “ese es Papá Noél” me dijeron, y os podéis imaginar el subidón que me dió. La clave está en aprovechar los imprevistos a nuestro favor, si se cae algo dentro de la casa “han sido los Reyes que al pasar con los camellos le han dado” (obviamos el detalle  de que los camellos no caben dentro de casa), cualquier ruido que se oiga “es Papá Noél dejando los regalos”, que en nuestra casa hay huellas de zapatos “han sido los Reyes que son un poco marranos y no se han limpiado en la alfombrilla al entrar”, así de fácil, tan fácil cómo echarle siempre la culpa a ellos. Padres y madres os aviso que si os encontráis con una caca de perro en el jardín y le echáis la culpa a los camellos, ¡NO CUELA! (a no ser que tengáis un San Bernandino).

¿Y si de pronto tu hijo/a viene enfadadísimo un día del cole porque piensa que le has tomado el pelo durante años y años? ¿Y si pregunta los Reyes sois los padres? Podéis hacer lo que hizo la madre de @ristomejide que explica en su libro #Annoyomics (el cual recomiendo encarecidamente, ejem). Se trataría de darle una vuelta más de tuerca, inventar una teoría conspiratoria  que ayude a mantener la ilusión un poco más. Cito textualmente: “Eso es lo que le dicen a los niños malos los papás que ven que los Reyes no les han traído nada. Como quieren que sus hijos sigan recibiendo regalos, los papás se ven obligados a suplantar a los Reyes Magos. Y para no confesarles que los auténticos Reyes Magos no les han traído nada, les mienten y les dicen que no existen”. Simplemente genial, así de un plumazo te quitas a los enteradillos del cole que andan pregonando por ahí y además a tu hijo/a le durará un poco más la ilusión.

La inventiva siempre es buena consejera. Que nuestro hijo/a viene preguntando que por qué en América no van los Reyes Magos, en Sudamérica es el niño Jesus el que va repartiendo regalos, que por qué en Italia los da una viejecilla llamada Beffana,… tan fácil cómo inventarse que el mundo de los regalos en navidad es un gran negocio que se reparten por países como si de multinacionales se tratara. Es cómo El Corte inglés en España, Almacenes Harrods en Inglaterra, o Galerías Lafayette en Francia,…    en un mundo tan globalizado como este tus niños/as seguro que lo entienden.



Prohibido, Nunca, Never.

No currárselo como padres, ni hacer por no mantener la ilusión. A ver, aunque la frase sea de doble negación, lo  que quiero decir es que vale la pena mantener la ilusión. Aunque tus padres te hayan mentido y aunque cuando uno se entera pasa un mal trago, los momentos que aporta la fantasía de la Navidad son impagables. Recuerdo con mucho cariño cuando con 5 añitos bajaba corriendo las escaleras cada día de la Navidad a ver si ya había venido Papá Noél, y el momento de encontrar el árbol con tus regalos no tiene precio. Y cómo dirían algunos, para todo lo demás Master Card.


Más vale prevenir…

Para que la ilusión navideña no decaiga llamo a las autoridades o a quién se encarga de poner los Reyes en las cabalgatas. Señorías por favor, no pongáis a un Baltasar de raza blanca pintado de carbón, que no es creíble y menos a un Jesulín de Ubrique disfrazado. Se trata de ayudar a los padres a que los niños/as crean, no a poner zancadillas que destrocen nuestro, ya malogrado por la crisis, espíritu Navideño.

Os dejo con Cruz y Raya, una gran pareja de humoristas que precisamente parodian a nuestro queridísimo Baltasar. 





miércoles, 12 de diciembre de 2012

Es muy lento al hacer los deberes



¿Te has encontrado a las doce de la noche haciendo los deberes con tu niño/a?

a)   Una vez o ninguna
b) Algunas veces
c) La mayoría de las veces

¿Cada vez que llega la hora de la tarde te pones nervioso/a porque no sabes cuantos deberes va a traer tu hijo/a?

a) Una vez o ninguna
b) Algunas veces
c) La mayoría de las veces

¿Cada vez que tu hijo/a se pone a hacer los deberes tienes que estar al lado suyo porque si no no avanza?

a) Una vez o ninguna
b) Algunas veces
c) La mayoría de las veces

Si has respondido c) en las tres preguntas es que tu hijo/a y tu tenéis un problema con los deberes o tareas escolares. No son pocos los padres/madres que se encuentran , en cuanto su hijo/a empieza a tener que hacer deberes en casa , en esta situación. “Se distrae con una mosca”, “si no estoy al lado suyo no hace nada”, “si no le ayudo no termina los deberes y los lleva sin hacer al cole”, son algunas de las frases que dicen cuando se ven enfrascados con los deberes y sus hijos/as.


¿Qué hacer?
  • Tirar los libros por la ventana. (que nooo, eso es lo que nos gustaría hacer, centrémonos en lo que podemos hacer)
  • Contratar a alguien para que haga los deberes con él/ella. No está mal, al menos así vosotros tendréis la tarde libre para ocuparos de otras cosas. Eso si, sacad la billetera y asumid que vuestro hijo/a nunca se va a ir de casa. Exagero, vale, pero lo que si es cierto es que no le estamos enseñando a resolver los problemas a él/ella por si solo/a
  • Hacérselos vosotros. ¿Por qué no? Seguro que más de una vez se los habéis hecho. Eso si, que sepáis que si los profesores no os han dicho nada es por vergüenza porque amigos padres, ellos notan perfectamente cuando los dibujos están hechos por vuestro hijo/a y cuando no. SE NOTA.
  • Replantear la solución para que nuestro hijo/a saque algo positivo de todo esto y vosotros padres/madres no perdáis la cabeza en el intento. Veamos.



Antes de nada siempre es importante hablar con el colegio y con el tutor/a del niño/a para ver cuáles podrían ser las causas de que vuestro niño/a tarde tanto en algo que los demás no. Puede que sea más miope que las culebras (ya sé que el dicho es más ciego que las culebras pero es que no se me ocurría otro). También puede ser que vuestro hijo/a no “dé para más”, es decir, que le estemos exigiendo más de lo que puede dar. Puede que le haya sucedido algo en el cole que le “moleste” al hacer los deberes. O que de lo que está disfrutando es lo de tener un asesor personal o coach llamado padre/madre que le ayuda, le presta atención durante toda una tarde (¿A quién no le gusta que le ayuden y presten atención?)  y por lo tanto piense “si al final mi padre/madre me ayuda para qué me esfuerzo”.

Pero si sabes que tu hijo puede hacer los deberes rápido, que tiene capacidad para hacerlos y que no hay nada aparente para que estéis sufriendo esta situación, entonces podremos intentar lo siguiente:

5 Pasos para establecer un buen hábito de estudio o de hacer deberes:

  1. Establecer un horario y un lugar de estudio fijo. Si no hay horario no se puede establecer un hábito y por lo tanto ya habremos fracasado, y si no hay un sitio en que vuestro hijo/a pueda trabajar tranquilamente tampoco.  El horario tiene que ser definido teniendo en cuenta la cantidad de deberes que lleva y en cuanto tiempo tiene que ser capaz de hacerlo un niño/a de su edad. Para esto os podrá aconsejar su profesor/a.  Por ejemplo: de 4 a 5.30  de la tarde se hacen los deberes, después hay que hacer más cosas (salir a jugar, actividades extraescolares, ducharse, cenar, etc.).
  2. Entrenar a vuestro hijo/a en hacer los deberes solo. Para esto le diremos que  a partir de ahora tendrá que ser así, pero que le ayudaréis siempre que lo necesite. Fraccionarle los deberes en trozos pequeños y fáciles. Por ejemplo: si son 5 sumas decidle que tiene que hacer 3 sumas y que para eso tiene 5 minutos (pensad en una cantidad de tiempo que sea suficiente para que sea capaz de hacerlas solo) y sólo cuando las haya hecho o haya pasado el tiempo te puede llamar. Al principio tendréis que ponérselo fácil, ya que es un entrenamiento, y poco a poco, a medida que va siendo capaz de más pues le vais aumentando la cantidad de ejercicios.
  3. Premiad su esfuerzo. Esto siempre es importante. Sobre todo las primeras veces que logra hacer los ejercicios solo. Se puede premiar con besos, abrazos, frases de ánimo, con minutos para jugar a la consola, con hacer actividades con su padre/madre,…
  4. ¿Y si no consigue hacer deberes solo? Tendremos que volver al paso 2, puede que no le hayamos fraccionado los ejercicios lo suficiente para que los haga solo o que realmente los ejercicios son de mucha dificultad. Recordad siempre, al principio de los entrenamientos deben ser fáciles y muy reforzados.
  5. ¿Y si pasa el horario que hemos destinado a los deberes? No pasa nada, una vez terminado no se pueden hacer más deberes, para todo hay un tiempo. Vuestro hijo/a también tiene un límite físico y atencional. Recordad que esto es un entrenamiento, al principio es posible que no lo consiga pero poco a poco podréis ver cómo irá avanzando. Si no los lleva al cole no montaremos dramas ni tragedias, es una consecuencia más de la que vuestro hijo/a deberá aprender.



Prohibido, Nunca, Never

Poner al niño/a a hacer los deberes en el salón mientras nosotros vemos el “Sálvame”. Blanco y en botella.

Obsesionarnos con los deberes. “Oh dios mío, que mi hijo/a no lleva los deberes.”. Si vosotros os obsesionáis vuestro hijo/a se obsesionará también y entonces os obsesionaréis vosotros y luego se obsesionará el perro que a su vez obsesionará,… buf, el buen obsesionador que obsesiona buen obseso será.


Más vale prevenir…

Algo que ayuda mucho a controlar los tiempos a los niños/as, principalmente cuando son más peques, es ponerle un reloj delante y explicarle “cuando la aguja grande llegue aquí vendré”, o un reloj de arena también vale.

Para acompañar el entrenamiento se puede utilizar una economía de fichas en la que se utilice el tiempo de juego como premio y los minutos se van ganando  progresivamente. Pero esto ya será para otra entrada.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Se hace pis en la cama


Todos sabemos lo que es hacerse pis en la cama. Todos, ya sea por experiencia directa o por haber tenido algún amigo o familiar que de pequeño se hacía pis, sabemos lo que es y la parafernalia que se puede llegar a formar alrededor de este comportamiento que en algunas ocasiones puede sacar de quicio a los padres/madres cuando ya no saben lo que hacer. Que si colchones al patio para que se sequen (con la correspondiente mofa de los vecinos), que si cambios de sábanas a las 5 de la madrugada, que si pañales con un/a adolescente de 14 años, que si resulta ser el hazme reír de sus amiguitos…

Es importante tener en cuenta la edad del niño/a y si ya ha aprendido a controlar los esfínteres de día. Un niño/a empieza a controlarlos durante el día con 2 o 3 años, tardando un poco más en hacerlo por la noche. Es un aprendizaje que todos hacemos conforme vamos madurando física y emocionalmente. Un niño/a de 6 o 7 años ya debería de ser capaz de no hacerse pis por las noches.  La dificultad, problema y por lo que muchos padres ponen el grito en el cielo, es cuando su hijo/a, después de varios meses/años de haber aprendido a dormir sin mojar la cama, vuelve a hacerlo sin motivo aparente. Es entonces cuando las madres/padres pueden llegar a enloquecer no sabiendo cómo actuar y sobre todo cuando sucede varias noches seguidas.  Pero no enloquezcamos madres y padres internautas, siempre se puede hacer algo, así que hagamos una lluvia de ideas de las nuestras:

  • Acostarlo en vuestra cama (porque la suya parece el océano Atlántico) y la mañana siguiente ya cambiaréis las sábanas (ERROOOOOOR pero de los gordos gordos, el error digo).Eso hasta que se haga pis en vuestra cama también. “Quien con niños se acuesta mojado se levanta”.
  • No hacer nada. Poner un protector de colchón a la cama y unos pañales al niño/a (hoy en día han sacado unos monísimos para adolescentes, con spiderman y los x-men) hasta que el niño/a deje de hacerse pis alguna noche. (Corremos el riesgo de que nunca lo haga...). Me lo imagino el día de su boda….
  • Echarle una mano a que intente aprender a controlarlo. ¿Qué dices? ¿si?


Dando por hecho que nuestro niño/a no tiene problemas médicos que influyan en el  control de los esfínteres y que ya tiene edad para ello  ¿Qué podéis hacer cuando vuestro hijo/a os despierte por las noche con la cama mojada?

  1. Hablad con vuestro hijo/a. Explicadle que no hay por qué preocuparse (principalmente si son las primeras veces que le pasa después de haber aprendido a controlar o si ya tiene bastante edad). 
  2.  Acordad con él/ella qué podéis hacer cuando esto pase. Si es muy pequeño, 6 o 7 años,  podrá colaborar en llevar la ropa sucia a la cesta y en ponerse un pijama limpio, por ejemplo. Si tiene una edad más avanzada podéis enseñarle a hacer su cama y cuando esto pase supervisad cómo cambia las sábanas. 
  3. Entre los 5 y los 10 años se puede establecer un diario para poder premiarlo cuando consiga controlar. Así la noche que no se haga pipí en la cama se puede poner un sol en el calendario y el día que se haga pipí una nube. Siempre que consiga un sol se deberá premiarle con un beso y un abrazo.  Cuando sea capaz de acumular dos días o más con sol puedes llevarle de paseo a algún sitio que le guste cómo premio, y así sucesivamente hasta que sea capaz de controlar el pipí por las noches.


Prohibido, Nunca, Never

Humillarlo, ridiculizarlo en plan “ay que otra vez vuelve a ser bebé” o “¿quieres pañales de nuevo?” Amigos, esto no ayuda, sino todo lo contrario. Hacerse pis por las noches no es algo consciente para los niños/as y por lo tanto humillarlo sólo cronificará más el problema. Tampoco sirve culpabilizarlo o enfadarse si le pasa. Puedo comprender que sea frustrante que no aprenda a controlarlo pero tampoco es un comportamiento que haga de forma consciente.

Amenazarlo con no quererle.  Alguna vez lo he escuchado en consulta. Pensad bien en qué mensaje le transmitís al niño/a con esto. Es decir, le habéis puesto un precio al amor, y el amor de una madre/padre a un hijo/a se supone que no tiene precio, o ¿si?

Nunca, cuando se haga pipí, le dejéis que duerma en otra cama mientras le cambiáis las sábanas, si no no habrá aprendizaje y vosotros estaréis firmando un “contrato” con vuestro hijo/a  que consiste en que cada vez que se haga pipí tendréis que levantaros todas las noches de forma indefinida (hasta que decida que ya es mayor para no hacerse). Siempre es conveniente que participe y colabore en el cambio de ropa y/o sábanas.

Más vale prevenir…

Resulta bastante útil, y además le echaremos una mano para que aprenda a controlar el pipí, si  después de cenar le restringimos la cantidad de agua o leche antes de dormir.   Esto, junto con llevarlo a que haga pipí antes de acostarse, ayuda en su aprendizaje de este nuevo hábito que queremos que él/ella adquiera.

Ponerle un pipí stop . Oye que funciona bastante bien dicen. Se le pone una compresa en el pañal y cuando se empieza a humedecer suena. Así nos podremos levantar con el niño/a llevarle a hacer pipí antes de que moje la cama. Eso si, hay que gastarse “los dineros” en el aparatito y tener buen oído para cuando suene.

No debemos perder de vista que normalmente, cuando los niños/as han aprendido a controlar el pis por las noches y vuelven a hacerse (lo que se llama regresión) suele estar asociado a otros problemas que el niño/a pueda estar viviendo. Muchas veces los cambios de domicilio, colegio, conflictos en casa, problemas entre los padres,…. Son las causas de que vuestro niño/a se esté haciendo pis de nuevo y que de alguna manera ésta sería una señal de “auxilio”. Es decir, podremos enseñarle a que no se haga pipí, pero nunca debemos perder de vista y explorar si existen otras dificultades por las que el niño/a esté pasando.

Os dejo con un vídeo japonés, que está en japonés cómo es lógico, pero que ilustra perfectamente qué hacer para enseñar a vuestro hijo/a a hacer pis y caca en el wáter. Lo mejor del vídeo es la canción y el final.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Parece superdotado


Hace unos días, buscando a través de google ideas para “este nuestro blog” me encontré con una pregunta realizada por una persona que hacía referencia a si su hijo pudiera ser superdotado o no. A continuación cito textualmente la pregunta que hacía:

"Mi hijo a penas cumplio la semana pasada 4 añitos pero desde los tres sabe leer muchas palabras, sabe contar hasta el 100 y hasta el 50 en ingles, reconoce y lee muchas palabras en ingles ya supero el nintendo el super nintendo y ya le compre el play station, creen que sea un niño genio o ya nacen a si todos los niños?"

Primero pedir disculpas por la puntuación y ortografía, pero no he hecho corrección ortográfica de la  pregunta para no perder su intensidad. Al usuario anónimo que escribió la pregunta lo llamaremos a partir de ahora “amigo internauta”.

Lo primero de todo, amigo internauta, tenemos que diferenciar entre tres tipos de niños/as prodigios:

  • Los que destacan por alguna actividad artístico-festivalera-mediática, entre los cuales estaría el gran Joselito o la mítica Marisol, conocidos por todos,  los cuales, dada su capacidad artística innata para cantar fueron puestos al servicio de la sociedad española para su goce y disfrute, y han dejado temazos históricos como "doce cascabeles" (grande Joselito) o  "corre corre caballito", "tengo el corazón contento, corazón contento, lleno de alegríaaaa" (Marisol tu si que eres grande), más en la actualidad a la maravillosa, hiperactiva aunque simpática "Mélody". Por todos es sabido su dura infancia al servicio de sus manager para enriquecer a los adultos de su alrededor, sus penurias al no poder ser niños como los demás, (aunque en las películas se les vea tan contentos) y su posterior declive cuando empezaron a dejar de ser niños.
  • Aquellos que destacan en alguna tarea o área específica. Cómo por ejemplo las matemáticas, la pintura o la lectura. Sin embargo su  nivel intelectual podría considerarse normal. Típico niño que pinta como Miguel Angel pero que se le dan mal las mates.
  • Los precoces. Si, aquellos que destacan pronto en alguna actividad, aprendiéndola de forma rápida y llamativa. Por ejemplo un niño/a que aprenda a leer muy pronto o si no todos conocemos a algún niño/a que nos han dicho “mira que ya hace puzles de 50 piezas y tiene 2 años”. Queridos padres que haga puzles no significa que sea superdotado.
  • Por último, aquellos que yo si llamaría superdotados. Éstos destacan en sus colegios o entre sus iguales debido a su capacidad e inteligencia, a sus rendimientos escolares, que pueden verse avocados a ser marginados o apartados como bichos raros. Para que te hagas una idea, este tipo de niños prodigio pueden generar noticias como aquel de un niño de 6 años que su padre quiere queingrese en la universidad (hay que ver con los padres, eh).  Según la Organización Mundial de la Salud se dice que un niño/a es superdotado cuando supera una puntuación de 130 puntos. Éstos también pueden ser precoces.


En tu caso, si tomamos como referencia que tu niño haya superado la “nintendo super nintendo” y tengas previsión de que supere la play station, nos costaría clasificarlo como niño superdotado, encajando más en el perfil de niño/a que destaca en un área específica (los videojuegos). Aunque te doy la razón que podría significar que tu hijo aprende rápido (o que le has creado un vicio descomunal a las video consolas), así que te invitaría a reflexionar antes de que le compres la play station (si no se la has comprado ya).

Entonces, ¿qué podemos hacer si tenemos sospecha de que nuestro hijo/a sea superdotado?

  • Comprarle Puzles. A mansalva. Venga puzles, venga puzles. Empiezas por el de Mickey y terminas por el de las torres Kyo de Madrid. Así puedes fardar con los padres de los demás padres: “pues mi hijo ya hace puzles de 200 piezas, tenemos una de la torre eiffel enmarcada en casa”.
  • Ponerlo a hacer crucigramas y autodefinidos. Así, que aprenda pronto, que en cuanto tenga 18 años lo envías al “Pasapalabra” a por el bote, os hacéis ricos y te jubila
  • Que se memorice las líneas de autobuses, tren y mapa de carreteras. Nunca te han gustado los GPS y tu niño/a apunta maneras, así que nunca os perderéis cuando vayáis de viaje.


Y entonces, ¿Qué podemos hacer si tenemos sospecha de que sea superdotado y somos unos padres responsables? Veamos.

  1. Primero hay que comprobarlo mediante alguna prueba realizada por un especialista. Puedes comentarlo a su profesor/a en el colegio. Al menos aquí en España existen ciertos equipos de especialistas psicopedagógicos que valorarán las dificultades que tiene tu niño. Entre ellas la capacidad intelectual que tenga.
  2. Si se detectara que tu niño tiene capacidades intelectuales superiores el mismo equipo del cole se deberá de encargar de facilitar los recursos necesarios dentro del mismo, y ofreceros cierta orientación.
  3. Por tu parte también puedes satisfacer las necesidades de conocimiento de tu niño guiándolo y ofreciéndole progresivamente acceso a fuentes de información adecuadas a su edad (y así aprendeis vosotros también).  



Prohibido, Nunca, Never

Actuar como si realmente no lo fuera, o no proporcionarle  la atención adecuada. Estos niños/as, al igual que los que tienen dificultades intelectuales, necesitan actuaciones específicas, si no se las ofrecemos, se volverá en su contra aumentando las probabilidades de fracaso.

Pensar: “ya se le pasará”. Si realmente es superdotado esto no es algo que “se pase” como si de una inflamación se tratara. Así que, padres míos, menos tele y más actuar.

Prohibidísimo enfadarse si tu niño/a te gana al ajedrez. ¿Somos adultos no?


Más vale prevenir.

Aquí la prevención consiste en que cuando tengamos la más mínima duda de si nuestro niño/a pudiera ser superdotado/a es necesario ponerse en marcha lo antes posible para atajar la situación.  Los niños/as superdotados que no son atendidos adecuadamente suelen aburrirse en clase, e incluso pueden sentirse o ser marginados en el aula. Por ejemplo, mientas sus compañeros están aprendiendo los números él/ella ya sabe sumar o restar.

Por último, me gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos padres que ávidos de dinero y de salir de su situación económica, marcada por la crisis,  aprovechan las capacidades de su hijos e hijas . Padres, madres, seamos sensatos, los niños niños son y los adultos tenemos que ser nosotros, por lo tanto cuando llevemos a los niños al circo que sea para que disfruten y no para que sean los protagonistas.




jueves, 22 de noviembre de 2012

No entiende la separación de sus padres



Vais en el coche tu hija y tu, es tarde ya y está lloviendo. Le acabas de recoger ya que ha pasado la tarde con su padre. Piensas que todo está siendo difícil y supones que todavía más para tu hija. “Ella es la que menos culpa tiene de todo esto” piensas. Llevas dos semanas separada del que ha sido tu marido durante varios años, y juntos tenéis en común a vuestra hija, el único lazo que áun os conecta. Ya le has explicado que papá y mamá se van a separar, que ya no van a vivir juntos en la misma casa, y parece que lo ha entendido. Al menos se ha despedido sin problemas de su padre y ahora mismo está sentada en la parte de atrás del coche:

- “Mamá, ¿es que ya no le quieres?” te dice tu niña.
- “A ver, cariño, no lo quiero como marido pero si lo quiero como tu padre” le dices intentando abordar el tema de una manera comprensible.
- “Ya, pero entonces, si no lo voy a ver más ¿me va  a seguir queriendo?” vuelve a preguntar impaciente.
“Cariño, vas a seguir viendo a tu padre y te va a seguir queriendo, solo que él va a vivir en otra casa…” Esto está siendo más complicado de lo que pensabas.
“ah, vale,…creo que ya comprendo… entonces ¿Cuándo vuelve papá a vivir con nosotros?”  Y ya, ante este comentario en tu cabeza suena un “crujido”, ya no sabes lo que hacer…


¿Qué hacer? Lluvia de ideas:

  • Frenamos el coche y le decimos con acento caribeño en plan telenovela: (suena música dramática de fondo) “cariño tu padre, Luis Alfredo,  no va a vivir nunca más con nosotros”. Tu hija se desmaya… (si, no me miréis así, eso pasa en los culebrones ¿no?)
  •  Frenamos el coche y le decimos en plan maruja: “¿qué te ha dicho tu padre eh? Seguro que anda con esa pelandrusca que se ha echado de novia, ¿la has visto? ¿es más guapa que yo? Andaaaaaa seguro que es una pilingui, ¿has visto cómo viste?...” NO COMMENT.
  • Seguimos con el coche como si no hubiera dicho nada: ¿Has visto cómo llueve guapa?...” “ya mamá pero que digo que…” "¡He dicho que si has visto cómo llueve!”
  • Intentar volvérselo a explicar de otra forma para ver si va entendiendo la situación (¿Qué bien suena esto no?) Vamos a verlo:


Dejando ya a un lado el tono de humor (que me gusta a mi), vamos a intentar abordar un tema que genera muchos quebraderos de cabeza a los padres que pasan por una situación parecida. La separación es un proceso de cambio que no tiene por qué ser traumático pero como todos los cambios puede llevar su tiempo aceptarlo, y si no se hace con respeto y cuidado, puede repercutir perjudicialmente en los hijos/as..

Lo primero de todo ante una separación es que SIEMPRE, SIEMPRE tengáis claro que por mucho que os separéis vais a seguir siendo padre  y madre de vuestro hijo/a por lo que por el bien de él/ella tendréis que hacer un esfuerzo por entenderos como PADRES (no como pareja) y que sufra lo menos posible.
                                                                           
                                       
¿Cómo ayudar a que los niños/as entiendan la separación? Voy a intentar resumirlo en pocos pasos:

  1. Antes de poder explicar a nuestros/as hijos/as lo que está pasando y qué significa la separación es muy importante que ambos adultos (padre y madre) lo tengan claro. Se entiende por esto que se debe tener madurada la decisión por ambas partes, ya que  muchas veces, los padres dudan (como humanos que son) y después de haberles dicho que se estaban separando vuelven a juntarse,… y luego a separarse,… y luego a juntarse,… Amigos-padres-que-os-estáis-separando esto NO AYUDA NADA a que los niños/as entiendan una situación que ni vosotros entendéis. Por lo tanto parto de la base que la decisión está tomada, madurada y que de forma alguna es algo irrevocable a corto plazo.
  2. Una vez que ya habéis tomado la decisión lo ideal sería que ambos (papá y mamá) os sentarais con vuestro hijo/a  para explicarle qué está pasando. No siempre es necesario explicar cómo se ha llegado a ese punto pero sí darle un por qué. Un mensaje claro podría ser (lo pongo en plan telegrama):"Mamá y papá se van a separar. Papá y mamá ya no quieren vivir juntos porque no se llevan bien y es mejor que vivan en casas separadas. Es una decisión que tomamos los dos como adultos porque no queremos vivir juntos. En ningún caso es por ti.Tu no te preocupes porque vas a seguir viendo a papá y mamá cada poco tiempo (si sabemos ya la frecuencia se lo decimos). Papá y mamá te van a seguir queriendo igual. Vas a seguir viviendo en esta casa, seguir yendo al mismo cole y todo seguirá más o menos igual."
  3. Seguidamente es importante que le deis espacio para que pueda expresar sus sentimientos y que pueda preguntar todas las dudas que le vayan surgiendo. Esto dependerá de la edad del niño/a pero en general es necesario que exista ese momento de comprensión y afecto.
  4. Por último, no os desaniméis si veis que vuestro hijo/a parece que pregunta varias veces lo mismo o que alguna cuestión que pensaba que lo tenía claro vuelve a preguntarla. Es importante mantener siempre el mismo mensaje, ser constantes y no desesperar. La separación es un proceso que requiere su tiempo y cada niño/a también requiere su proceso por lo tanto paciencia y constancia.



Prohibido, Nunca, Never.

Transmitir a los niños mensajes contradictorios. Por ejemplo: padre le dice a niña que él quiere volver con mamá pero mamá no quiere, o mensajes como “cuando papá se encuentre mejor volveremos a vivir juntos”,… ¡prohibido! Tiene que ser el mismo mensaje por ambas partes, y si existen esperanzas de volver, por favor, sólo comunicádselo cuando ya esté decidido. Esto sólo crea incertidumbre al niño/a y más angustia si cabe.

Hablar despectivamente de su padre/madre. No se deben notar esos sentimientos porque es algo de adultos y por lo tanto si inmiscuis a vuestro niño/a dentro de vuestra “guerra” hacia vuestra ex pareja (en el caso de que exista) quien lo va a pagar, y a un precio alto, será vuestro hijo/a.

Es importante que si todavía existen dificultades en la relación entre papá y mamá que esto no se traspase al niño. Esto significa que si cuando habláis por teléfono, o en persona, discutís porque no estáis de acuerdo en algo, que NUNCA sea delante de vuestro hijo/a. LOS PROBLEMAS DE ADULTOS DEBEN DE QUEDAR ENTRE LOS ADULTOS.

En las visitas es importante dedicarle tiempo, escucharle, pero NUNCA intentad saber a través de él/ella lo que hace tu ex pareja. Si queréis usar a vuestro hijo como CORREO POSTAL o cómo ARMA ARROJADIZA corréis el riesgo de que se convierta en mensajero pagando un alto precio como desarrollar sintomatología psicopatológica al poco tiempo.


Más vale prevenir…

Es importante que, si ya la separación supone un cambio para vuestro hijo/a, que intentéis mantener su entorno lo más estable posible. Esto es, que continúe viviendo en la misma casa, con sus mismos juguetes, amigos, colegio, le ayudará a vivir con menos angustia la separación.

También resulta de gran importancia intentar mantener las mismas pautas disciplinares.  A veces los padres o madres, por temor a que los hijos/as tomen preferencia por el otro permiten que se comporten bajo unos patrones de excesiva tolerancia y permisibilidad. Sin embargo con esta actitud no se estará ganando su cariño y les estarán perjudicando en su desarrollo ya que no están recibiendo la educación adecuada.

Si queremos que nuestro niño/a comprenda la separación es de suma importancia que respetéis el programa de visitas o lo que hayáis pactado sobre las veces que lo vais a ver. Muchas veces los niños/as temen perder al padre/madre que no vive con ellos y si no cumplimos con las visitas aumentará la angustia de nuestro hijo/a. 

Algunos niños/as prefieren mantener la separación de sus padres en secreto. Es importante animarle a que lo cuente  con toda normalidad y que la separación de sus padres no tiene por qué afectar a su vida social. Sus amigos le quieren porque les gusta su compañía y juntos lo pasan bien.

También resulta de relevancia decirlo en el colegio ya que gran número de problemas podrían evitarse si se informara al tutor sobre la situación que está atravesando vuestro hijo/a. Problemas en el rendimiento escolar, faltas injustificadas en los adolescentes, son algunas de las dificultades más habituales. Un profesor es otro adulto de referencia que puede apoyar en el proceso.

Si alguna vez decidís rehacer vuestra vida sentimental (esto es que después de vuestro ex encontráis otra persona que puede llenar vuestra vida) es importante le transmitáis la idea a vuestro hijo/a que ésta nueva persona no será nunca su papá/mamá porque él ya tiene un papá/mamá. Sin embargo no entraremos en más detalles ya que este tema daría para una nueva entrada que quizá más adelante publiquemos. 


Fuente: Junta de Castilla y León. "Los hijos ante la separación. Guía de actuación"


Os dejo con un video que presenta una aplicación para el móvil o para la tableta que es un cuento para explicarle a los más pequeños la separación y que lo entiendan más fácilmente.


martes, 13 de noviembre de 2012

Se escapa corriendo por la calle


Vais andando por la calle, con vuestro hijo/a, un sábado por la mañana. Es un buen niño/a, se comporta bien, come bien, duerme bien, pero tiene una pequeña manía.

Tu niño mira, tu lo miras a él con cara de “no serás capaz de hacerlo otra vez”, te devuelve la mirada diciendo “si mami, sabes que soy capaz”, y antes de que te des cuenta ha salido corriendo. PEPITOOOOOOOOO ¡ vuelve con tu madre ahora mismo!. ¡Cuando hable con tu padre verás! ¡Vas a recibir más palos que una estera! (Todo esto se lo dices corriendo y jadeando claro).


¿Qué hacer?

  • Dejarle el hábito, así haces deporte tu y tu hijo, te entrenas y quien sabe si puedes ir a las siguientes olimpiadas. Además él así entrena los “sprints” y ¡quizá llegue a ser el próximo Usain Bolt!
  • Llevarlo atado al carrito siempre que salís, al estilo camisa de fuerza, “¡a ver si así es capaz de escaparse el petardo!”.
  • Comprarle una correa para niños, a modo de mascota, así, seguro, seguro que no se te escapa. Las pregunta sería ¿hasta qué edad piensas llevar a tu niño atado a una correa? ¿Qué pensará cuando vea al primer perro atado a una correa por la calle y vea la similitud? (os pongo una imagen porque las correas para niños/as EXISTEN) http://latrola.net/blok/pasear-a-los-ninos-atados-con-una-correa-36-fotos
  • Darle una explicación de “padre muy señor mío” ¡para que se asuste y no lo haga más!. Esto es,  “si sales corriendo y un coche no te ve, te puede pillar, salir volando, caer en la otra acera, hacerte sangrecita (lo pones en diminutivo para rebajar la tensión, ¡que buen padre/madre eh!)  yyy entonces te tendremos que llevar al hospital, el médico te pinchará muchas muchas veces (sabes que tu hijo odia los pinchazos) y no podrás jugar a tus juegos ni ver a tus amigos”.
  • Ponerle un castigo ejemplar. “¿Quieres correr? Pues ahora vas a correr” y darle una bolsa de maíz y ponerlo delante de un corral de pollos (ver vídeo más abajo por favor)
  • ¿Intentar algo diferente que no hayas hecho antes?


Bien, si has elegido la última te invito a seguir leyendo. Si tu niño/a sale corriendo de al lado tuya siendo muy pequeño es, probablemente, porque lo ha tomado como un juego. Sin embargo, sabemos que ese juego puede ser peligroso en determinadas situaciones. Eres tu quien debes explicarle, como padre/madre,  lo que está bien y lo que está mal y por tanto ¿Cómo hacer para que tu hijo/a no salga corriendo de al lado tuyo cuando sales a pasear? Se puede atajar en 4 sencillos pasos:

  1. Explicación, siempre necesaria. Dile que cuando salgáis él debe permanecer al lado de mami/papi y que por lo tanto si sale corriendo papá y mamá se enfadarán. Explícale que es peligroso  (sin entrar en los detalles escabrosos  que hemos puesto más arriba por favor, con decirle que es peligroso vale)
  2. ACTUAR. Si sale corriendo es necesario que lo sujetéis lo antes posible y le expliquéis (que se os note un poco enfadados) que  ahora cómo consecuencia deberá estar 5 minutos con la mano cogida a mami/papi. Probablemente llorará pero vosotros deberéis cumplir con vuestra consecuencia.
  3. Premiarlo cuando no sale corriendo. Esto significa que las primeras veces que está cerca de vosotros sin salir corriendo y sin estar cogido de la mano lo reforcéis. ¿Cómo? Con un simple “cariño, estoy muy contento/a de que estés cerca de mamá y papá, ya te estás haciendo mayor” acompañado de un beso y un abrazo.
  4. ¿Si vuelve a ocurrir?  Volver al paso 2.



Prohibido, Nunca, Never

Cómo ya he dicho, cuando déis las explicaciones de por qué no puede salir corriendo no entréis en detalle en las posibles consecuencias que pueden pasar si lo hace. Las explicaciones sobran cuando ya se han dado, después, es necesario ACTUAR.

Cuando conseguís pillar a vuestro niño/a decirle riéndonos “ay que pillo eres ja ja ja”, si no se nota que estamos enfadados él/ella no notará que salir corriendo es peligroso. Sinceramente, padres y madres del mundo, si hacéis esto que sepáis que casi es más preferible lo de la correa.

Más vale prevenir

En este caso la prevención es la ACTUACIÓN.  Es decir, normalmente no se sabe si nuestro hijo/a va a salir corriendo pero es un comportamiento que hay que corregir cuando sucede.  


viernes, 9 de noviembre de 2012

El reino de los castigos (II). 7 alternativas al castigo físico.


Y en ese reino, se usaban sólo determinados tipos de castigo. Su rey, a pesar de que los usaba  cómo único método para corregir comportamientos inadecuados, procuraba que  éstos tuvieran una función educativa, que le enseñaran a sus súbditos algo positivo. Por eso evitaba utilizar castigos de tortura ni aquellos que sólo buscaban la humillación.

Y es que, cómo ya dijimos en la entrada anterior, los castigos tienen que tener una función educativa, si no, correremos el riesgo de convertirlos  en conductas abusivas que rocen el maltrato emocional.

A continuación os voy a presentar 7 alternativas para reducir o eliminar conductas en niños/as de forma educativa (les he puesto nombres entrecomillados  para que nos ayuden a recordar los nombres que mira que son feos):

  • "Cariño, ¿lo entiendes?" o El Diálogo: No es un método en sí, pero siempre tiene que estar presente. Toda acción que hagamos para eliminar o reducir conductas tiene que estar enmarcada dentro de un entorno de diálogo, comunicación y afecto.
  • "Hasta que... no te hago caso" o La Extinción: tan sencillo cómo no hacer caso a la conducta que queremos eliminar. Pero cuando decimos no hacer caso, es ignorar completamente. Exceptuando aquellos casos en los que el niño/a se hace daño él mismo o a los demás o pone en peligro su integridad.  El ejemplo sería el típico caso de una rabieta en la que intentamos ignorar los lloros. Sin embargo debéis tener en cuenta que no es un método con efecto inmediato ya que siempre que intentamos extinguir una conducta puede darse un aumento de esa conducta. Tenéis un ejemplo de aplicación de extinción en la entrada “Me monta una rabieta en el centro comercial”. Para que la extinción funcione hay que ignorar completamente los lloros o la conducta que no queremos hasta que haga algo diferente a eso. 
  • "Así NO" o  Reforzamiento diferencial de conductas adecuadas: Detrás de esta palabra tan técnica existe algo tan sencillo cómo lo siguiente: se trata reducir una conducta que consideramos adecuada pero no eliminarla ni castigarla. Por ejemplo, si tenemos en clase un niño/a que interviene demasiado y que interrumpe el ritmo de la clase nuestro objetivo no es que deje de intervenir, ya que de por sí es una actitud adecuada, pero sí que intervenga en menos ocasiones dejando así a los demás participar. Para esto tan simple cómo, después de que haya intervenido, no volvemos a darle el turno de palabra hasta que pase un tiempo y otros compañeros hayan podido intervenir. Poco a poco el niño/a irá reduciendo las veces que interrumpe hasta que él mismo sea quien se controle.  
  • "Así SI" o Reforzamiento diferencial de otras conductas: Es muy parecido a lo anterior sólo que en esta ocasión se trata de premiar o reforzar otras conductas diferentes a la que queremos eliminar. Por ejemplo, si un niño/a se pelea en el recreo con cierto hábito podríamos premiar al niño/a al final de cada recreo que no se haya peleado.
  • "Lo siento pero esto es lo acordado" o Coste de respuesta: cómo bien indica su nombre consiste en que después de hacer algo que nos parece inadecuado se le “castiga” con la pérdida de algún reforzador positivo. Es cuando, por ejemplo, un profesor le quita tiempo de recreo a un niño/a por haber estado hablando en clase. Para que éste  método funcione es necesario que exista reforzadores que podamos retirar. Éste se suele aplicar dentro de un programa de economía de fichas.
  • "Ale, a pensar" o Tiempo fuera: Es una de las técnicas más usadas para eliminar o reducir conductas en los niños/as. Es muy simple, consiste en retirar al niño/a del lugar dónde está disfrutando de alguna actividad  o bien retirarlo de la actividad en sí durante unos minutos cada vez que hace alguna conducta indeseable. La duración de los minutos depende de la edad del niño/a (normalmente se aplica un minuto por cada año que haya cumplido el niño/a). Para que el tiempo fuera funcione no debe darle la oportunidad de que se convierta en  otro “entretenimiento” al niño/a. Es decir, si lo llevamos a su habitación “a pensar” y vemos que se divierte jugando allí con los muñecos NO ES TIEMPO FUERA, sería un MIRA PAPA QUE BIEN ME LO PASO (acompañado de una burla con lengua). Es importante que cuando apliquéis el tiempo fuera se le explique al niño/a cual queréis que sea su comportamiento (dejaros del “pórtate bien” y mejor decir “tienes que jugar a la consola sin pegar a tu hermano”) Tenéis un ejemplo de cómo se aplica el Tiempo Fuera en la entrada “Pega a los niños/as en el parque”.  
  • "Cariño,tienes que..." o Sobrecorrección: a pesar del nombre tan raro esto es muy fácil. Ya lo explicamos en la entrada “Me raya las paredes del salón”. Simplemente consiste en que se repare el daño hecho cómo forma de que el niño/a entienda que lo que ha hecho no está bien. Por ejemplo, que nos ayude a cambiar la ropa de cama cuando se ha hecho pipí en la noche, que reponga un juguete que le ha roto a un amigo con el dinero de su paga, etc.  



Prohibido, Nunca, Never

Aplicar los castigos cómo métodos únicos e infalibles para eliminar las conductas. Los “castigos” son herramientas que deben combinarse con otros métodos que premien conductas positivas.

El castigo físico, cómo habéis podido comprobar existen muchas alternativas al castigo físico por lo tanto, ¿por qué aplicar una técnica que enseña que para solucionar los problemas con otra persona hay que pegar?


Más vale prevenir

Siempre tenemos que tener presente que los castigos y los  métodos para eliminar conductas son herramientas que deben ser aplicados desde el afecto y desde el cariño.  Es necesario crear un clima adecuado para poder hablar con los niños/as de las conductas que no nos parecen adecuadas y de nuestra función como educadores suyos. 




Fuente: Olivares, J. y Méndez, F. Técnicas de Modificación de conducta. Ed. Biblioteca Nueva.




Para finalizar, y después de una entrada tan "seriota" os dejo con un par de vídeos para relajar tensiones de cuello.



viernes, 2 de noviembre de 2012

El Reino de los castigos (I)


Erase una vez un reino en el que todo el mundo era castigado. En este reino todo giraba en torno al castigo, la gente trabajaba, estudiaba y vivía para evitar un mal mayor. Había un gran rey, o al menos eso pensaban, porque como él decía “sólo quiero el bien de mi pueblo”. La gente cumplía con sus obligaciones pero lo hacían con desgana, no tenían sueldo sólo iban a trabajar porque si no iban recibirían un castigo mayor. Había gente que había sido castigada con ser encerradas en su casa por días y días, sin poder salir, y vivían gracias a que familiares cercanos le proporcionaban alimentos. La gente desconfiaba de los demás, cuando venían forasteros y ofrecían su ayuda todos salían corriendo “algo querrá a cambio” pensaban. Los castigos que el rey propinaba eran largos y a veces muy injustos, por ejemplo, si alguien había tardado más de la cuenta en pagar el diezmo se le castigaba pero, a veces, por temas burocráticos, ese castigo se aplicaba meses más tarde, cuando ya casi todo el mundo se había olvidado de la infracción.

Así la gente crecía en el pueblo y los niños/as que vivieron los castigos los aplicaban con sus hijos cuando ya eran adultos y éstos, a su vez, con sus hijos, y así sucesivamente.

Era un pueblo sin alegría, con temor, miedo e inseguridad. El Reino de los castigos.  

Muchos niños viven en un reino de castigos, en el que sus padres, no sabiendo qué hacer para que su hijo cambie el comportamiento aumenta más el nivel de castigos, más y más, consiguiendo el efecto contrario, o cómo muchos padres dicen, “los castigos es que ya le dan igual, no surten efecto”.

Se dice que los buenos educadores no necesitan castigar, aunque también es cierto que es un recurso más que los padres pueden utilizar para poner límites a sus hijos/as. Sin embargo hay que saber usarlos porque, al igual que los premios, si se usan de forma inadecuada, pueden reportar más daño que beneficio.

¿ cómo hacer para que un castigo sea educativo?

  • Los castigos tienen que salir desde el afecto y con carácter orientador. El castigo no debe ser humillante. Las humillaciones sólo sirven para minar la autoestima del niño/a. Por lo tanto es importante “elogiar en público y censurar en privado”.
  • Los castigos deben ser proporcionados a las faltas. No nos vale de nada aplicar castigos eternos o que sean muy intensos ya que el niño/a se termina habituando o bien si es muy intenso se aisla para no sentirlo.
  • Tienen que ser aplicados de la forma más inmediata posible, o más cercana en el tiempo a la conducta que queremos corregir. Cuanto más se alargue en el tiempo más poder pierden los castigos. Por ejemplo, “te castigo sin salir el fin de semana porque el lunes no apuntaste los deberes en la agenda” (ha pasado demasiado tiempo, es preferible que el castigo a aplicar sea el mismo día o cómo mucho al día siguiente de lo sucedido).
  • Debe ser abierto, es decir, tiene que ir acompañado de las pautas específicas para poder revertir el castigo. A veces las pautas sólo es el tiempo que debe pasar(por ejemplo,” cuando pasen x minutos de castigo puedes volver a jugar”) y otras veces las pautas pueden indicar qué tiene que rehacer o reparar para revertirlo (por ejemplo, vas a limpiar la mesa de las pinturas que has tirado y luego podremos volver a jugar)
  • Un castigo no debe proporcionar ventaja. Por ejemplo, si un niño/a adolescente llega tarde a casa obviamente no lo vamos a castigar esa noche pero al día siguiente debe asumir que hay que levantarse temprano, o también, si lleva los deberes sin hacer debe asumir que el profesor/a lo valorará de forma negativa. O también si castigamos a nuestro niño/a con 5 minutos en su habitación “pensando” y éste se dedica a jugar con los juguetes, obviamente, pierde toda su fuerza el castigo.


¿Es suficiente con los castigos?

Los castigos por sí solos educan de una manera transitoria y no consiguen instaurar los hábitos de igual manera que lo hacen los refuerzos, por lo tanto tienen que ir siempre acompañados de éstos últimos para poder proporcionar la motivación suficiente a los niños y que no se vuelva a repetir.


Prohibido, Nunca, Never

El castigo físico. Hay gente que piensa que por una “cachetada” no pasa nada y que “a mi me pegaron y mira lo bien que he salido”. Si bien es cierto que se aprende de forma rápida, está más que demostrado que cuando uno aprende por las “cachetadas” lo hace porque tiene miedo a que le vuelvan a dar una, no porque haya entendido qué es lo que está mal.  Además corremos el riesgo de que “se nos vaya la mano” y que después nos arrepintamos. ¿Qué padre se queda tranquilo después de pegarle a su hijo/a?  De todas formas este tema daría para una entrada entera.

Levantar los castigos para que veas que “somos buenos contigo hijo/a”, es decir, no quitamos los castigos por “pena”. Si vemos que nos hemos pasado con el castigo, ya sea en intensidad o en cualidad, es importante que se lo hagamos saber y que como mucho le rebajemos un poco el castigo pero que nunca lo quitemos del todo. Si quitamos el castigo totalmente antes de tiempo corremos el riesgo de que nuestras palabras cuando le riñamos pierdan toda la importancia para el niño/a.

Obviamente está prohibido poner castigos sin sentido. Esto es, los castigos tienen que ir enmarcados en un contexto y con un sentido lógico para que entienda porqué se le está castigando y para que aprenda de esto. Si le ponemos castigos porque nos hemos enfadado o porque estamos de mal humor y queremos que nos deje tranquilos corremos el riesgo de covertirlo en algo abusivo.


Más vale prevenir

De los castigos no se debe abusar, es más, hay gente que piensa que se puede educar sin ellos. Lo cierto es que es un recurso más a la disposición de los adultos para ayudar a los niños/as a integrarse en la sociedad y mejorar su desarrollo emocional y comportamental. Los castigos, siempre adecuados a la edad del niño/a, deben aplicarse desde que éstos tienen un vínculo afectuoso con los adultos.


Fuente: Esparza Arizpeleta, R. "Valor de los premios y castigos en la educación"