viernes, 21 de septiembre de 2012

Juega horas y horas a la videoconsola


¿crees que tu hijo/a juega demasiado a la videoconsola? ¿Tienes que comunicarte con él a través del móvil porque, si no, no te responde? ¿Es tu hijo/a de los que hablan durante todo el día sobre qué nivel del juego se han pasado y cual se van a pasar? ¿Cada vez que le hablas mientras juega reacciona de forma agresiva o pasa de vosotros?




 Pues algo habrá que hacer ¿no? “Los videojuegos son inventos del demonio” ya decía mi abuelo cuando la Nintendo (1992) estaba en todo su auge. Y cuánta razón tenía porque si no cómo se explica que un fontanero con bigote haya “emviciado” (palabras textuales de los abuelos) a tantos niños/as en el mundo. He de reconocerlo, yo he sido de la generación de los videojuegos y de las videoconsolas, sí sí, un niño “emviciado” y sé lo que es tener los ojos rojos, casi fuera de las orbitas después de haberme pasado 5 horas seguidas jugando al Mario. ¿Y eso está bien? Hombre pues yo cuando jugaba era el tío más feliz del mundo, el problema venía después, cuando no me podía dormir por las noches (por los nervios), cuando me despertaba y en lo único que pensaba era en Mario y en qué nivel me iba a pasar, cuando soñaba que yo era Mario, en fin, uno llega a vivir casi en otro mundo, rozando la psicosis. A veces esta psicosis era compartida (invitaba a amigos a casa a jugar y no los dejaba que se fueran hasta que no los llamaran sus padres. UN PARTIDO MAAAAAAAAS les sugería sutilmente). Pero amigos, hay vida más allá del enganche  a las consolas, os lo digo yo, un superviviente.


¿Qué podemos hacer? Ahí estamos, empezamos con un brainstormig:

  • Ponernos a jugar con él/ella a la wii y en una de esas dejar escapar el mando para que caiga exactamente encima de la consola y dejarla inservible. Llevarla  a “reparar” y que tarde 3 meses en ser reparada, así se desenganchará quiera o no quiera.  Que sepáis que esto sería de ser maaaaaalos, maaaaalos.

  • Quitarle los mandos de la consola. AJAAA Hábil estrategia de los padres que siempre se piensan más listos que los niños/as, pero NOOOOO, los niños/as saben lo que quieren y cómo conseguirlo. En mi caso no funcionaba yo siempre encontraba un mando sustituto. Y ahora más que son inalámbricos.

  • Electrificar la consola, así cada vez que la toque BRZZZZZ, chuflazo eléctrico. Bueno, habría que medir qué potencia ponerle pero vamos ya hemos pasado la época de la psicología conductista pura y dura, y un castigo físico de tal magnitud pues está feo, feo. Además no queremos causarle un trauma y que no juegue nunca más.  (me imagino a vuestro hijo/a con ataques de ansiedad cada vez que viera un anuncio de play station o estuviera cerca de una consola). Nada, nada, esto DESCARTADO.

  • Poner un cartel en la tele, en los mandos, encima de la consola que diga… JUGAR PUEDE CREAR ADICCIÓN, acompañada de una foto de algún niño viciado con los ojos fuera de las órbitas. Esta es la misma táctica que hacen con los cajetines de tabaco pero, queridos padres, todos sabemos que aunque te de un repelús magnánimo  al final te acostumbras, si no mirad cuanta gente sigue fumando.

  • Intentar moderar el tiempo de juego por mutuo acuerdo. Suena tan bonito que parece imposible ¿verdad? Pues no lo es. ¿Cómo lo podemos hacer?

1.       Encontrar un momento en que no esté jugando a la consola. Importante, si le hablas a tu hijo/a mientras juega lo más probable es que pase de vosotros, y no es porque no os quiera, de verdad os lo digo por experiencia. Es que a veces se te cruza un nivel y necesitas todos los sentidos para superarlo. Así que si puede ser encontrad un momento en el que él esté tranquilo.
2.       Dialogar con vuestro hijo/a, que comprenda que jugar 10 horas seguidas puede ser perjudicial para su salud, para sus estudios, para la relación con sus padres, para la relación con sus amigos, para su estado emocional. Cuando veáis que ha interiorizado y comprendido esto, y que él/ella también quiere cambiarlo, está preparado/a para el siguiente paso.
3.       Establecer un horario.  Desde mi experiencia (cómo jugador, y además con esto voy a traicionar al niño viciado que fui) con 2 horitas el fin de semana está más que bien. Durante la semana normalmente les queda poco tiempo por los estudios. Además podéis utilizar las horas de juego como incentivo, esto es, si él consigue cumplir con sus obligaciones durante la semana tendrá derecho a esas dos horas, pero podrá añadir más minutos de juego por cada cosa extra que haga. Por ejemplo, si sus obligaciones son hacer los deberes y mantener la habitación ordenada y lo cumple tendrá derecho a esas horas, además si esa semana consigue buenas notas, un poner, entonces obtendrá 15 minutos más de juego por cada buena nota que traiga. Pero lo de los minutos extra también lo podéis aplicar para cualquier otro comportamiento que queráis fomentar en vuestro hijo. Ya lo veremos más adelante en otra entrada que publicaré.
4.       SI vuestro niño/a tiene edad todavía de que le planifiquéis actividades, hacedlo. Esto es que podemos pedirle que no juegue más de dos horas a la consola pero también tenemos que enseñarle a hacer cosas alternativas, por ejemplo, bajarse a jugar con los amigos, ir toda la familia a dar un paseo, etc. Actividades que también le motiven y le gusten pero que sean diferentes a los videojuegos. 

Por lo tanto, igual que tiene un horario para clase podéis diseñar con él un horario del fin de semana, así seguro que acepta de buen grado hacer más cosas que jugar a la consola.



Prohibido, Nunca, Never

Empecéis una guerra contra los videojuegos ni contra que a vuestro hijo/a le guste. Es normal que le guste, de verdad, están diseñados para gustar, lo raro sería que no. Por lo tanto, cuanto más os empeñéis en que deje de jugar más querrá él/ella jugar.

No podemos pretender que nuestro hijo no juegue y nosotros nos tiremos a ver la tele en el sofá toda la tarde, o nos pongamos a leer toda la mañana, no me parecería muy justo, ¿no? ¿o quizá a vosotros como padres os viene bien que el niño/a esté jugando? Aaaaa, ahí lo dejo, que revolotee en vuetras conciencias.


Más vale prevenir…

Cuando vuestros niños/as toman el primer contacto con videojuegos les gusta mucho (como es normal), el problema viene cuando le compramos una consola y no le enseñamos a poner un horario desde el principio, así que es muy importante crear el hábito desde pequeñines.

Los pasos que hemos expuesto no valen para casos de niños/as que estén crónicamente enganchados, para ellos/as habría que planificar un plan de desenganche progresivo. Aunque, quizá, eso ya lo expondremos en otra entrada.

Si véis que lo de negociar un horario no queréis hacerlo y preferís la táctica de romper “accidentalmente” la wii, aquí os dejo un vídeo para que os vayáis entrenando.