domingo, 16 de septiembre de 2012

Me raya las paredes del salón


Siempre pensaste que tu hijo tenía capacidades artísticas innatas cuando te trajo el primer dibujo de un avión “¡Madre mía que genio! No sé a quién habrá salido ” A su madre por supuesto, piensas en el fondo. Desde entonces quieres, como buena madre, fomentarle esta capacidad artística soñando que en un futuro pueda ser un gran pintor o ilustrador, un gran artista. Así que decides darle herramientas para ello “¡Folios pa’ mi niño!” le compras  un set de rotuladores monísimo, uno de acuarelas de dibujos animados, otro de plastilina y su buena cantidad de cartulina para que tenga toda la libertad de expresión posible. “Mira que gallinas me hace, ¿a que están super conseguidas?” le comentas a la vecina. “Enséñale a papá el dibujo que has hecho de él” más ancha que larga. Quieres que tu hijo no tenga límites y se expansione artísticamente hablando. Y el caso es que es cierto, se expansiona muy rápido, tiene una capacidad increíble, si, sí,…  tanto como que un día al llegar a casa ves cómo acaba de pintar toda la pared del salón, convirtiendo el papel pintado de la pared en un bosque, algo abstracto eso sí, de rotulador y plastilina, con sus toques de acuarela también. Tu niño sonríe. Tu NO.  ¿Qué hacer?

  •          Tirarte de los pelos, salir por la puerta y dejar que termine su obra de arte. Total el salón tendrá un nuevo look.
  •         Te animas y le ayudas a terminar su gran obra artística, total “el niño necesita expansión, pobre”, que haga unos pocos grafitis no pasa nada.
  •          Tomarte una tila y observar qué técnica emplea. Observar un artista trabajar es un privilegio al alcance de muy pocos.
  •          Convertirte en un ogro (del mismo bosque que está pintando) y pegarle tal regañina a tu niño que se le quiten las tonterías del arte definitivamente, “mi niño va a ser de ciencias y se ha acabado”.
  •          Intentar que tu hijo aprenda que en las paredes del salón (ni de las habitaciones, ni de la cocina, ni del colegio, por supuesto) NO SE PINTA. Bien, si eres de las que elige esta opción vamos a ver cómo hacerlo.


Cuando descubres por primera vez que tu niño/a ha pintado las paredes del salón él tiene un deseo de experimentar y de probar nuevas texturas y cómo se raya en otros sitios diferentes al folio, obviamente nosotros somos quienes tenemos que darle a entender que en las paredes no se puede experimentar ¿cómo hacerlo?

1.       Darle una explicación, decirle que en las paredes no se puede pintar, ofreciéndole una alternativa (pizarra, folios, cartulinas,...). Siempre es necesario explicar aunque no es suficiente. 

2.       Retirarle los rotuladores y material gráfico artístico, sino queremos que siga.

3.       Pedirle que te ayude a reparar lo que ha hecho, es necesario que después de la explicación vengan unas consecuencias y en este caso la consecuencia es intentar limpiar lo que ha hecho. No pasa nada lo pequeño que sea el niño porque siempre adecuaremos a su edad el nivel de exigencia para que lo limpie. Si tiene 3 años con pedirle que  nos ayude a limpiar un rato será suficiente, sin esperar grandes logros en cuanto a sus resultados.

4.       Vigilar para que no lo vuelva a hacer, y si lo vuelve a hacer repite los pasos anteriores hasta que lo comprenda. Llegará un punto en que si lo repite mucho cada vez que le quites los rotuladores y le pides  que te ayude se enfadará, pero esto es parte del proceso. Es importante que no vuelvas atrás y te mantengas, no dándole los rotuladores de vuelta hasta que repare lo que ha hecho.

5.       Si se niega y se va, no haciendo lo que le dices, no pasa nada, encuentra el momento para volver a pedírselo. Esto es, cuando veas que quiere hacer otra cosa, jugar con un juguete que tienes tú, te pide alguna golosina, volver a pintar o jugar contigo a algo aprovecha la ocasión para decirle que jugarás con él o le darás lo que quiere cuando te ayude a limpiar lo que pintó. 

Si tu niño tiene más de determinada edad en la que ya ha comprendido que no se puede pintar en las paredes y que lo tiene que hacer en el folio, y sin embargo descubres que lo está haciendo de nuevo cuando ya hace mucho tiempo que no lo hacía, habrá que actuar como en los pasos anteriores pero también habrá que indagar a ver cuáles son los motivos de su cambio en el comportamiento. Hay veces que alguna dificultad que tenga en el colegio con los compañeros, problemas de celos con hermanos u otras situaciones pueden desencadenar este aparente retroceso en su comportamiento.


Prohibido, Nunca, Never

Limpies tú la pared sin que para él/ella haya consecuencias. Todo acto incorrecto tiene que llevar una explicación y un acto de reparación o consecuencias que no sean agradables para él/ella porque, si no, lo más probable es que lo vuelva a hacer.
Nunca te quedes en la explicación, las explicaciones sin consecuencias no sirven de mucho.


Más vale prevenir…

Si quieres que tu niño/a aprenda sin que experimente de manera alocada (sofá, paredes y mesas a gogó) sé tú quien le guarde los materiales y, cuando te lo pida o se lo propongas, explícale que tiene que hacerlo solo en el folio o en la pizarra, manteniendo la vigilancia  las primeras veces. Así cada vez que se salga e intente pintar en la mesa (paso previo a pintar en las paredes) puedes darle un trapo para que lo limpie, esto le ayudará a entenderlo y a no hacerlo. 

Para finalizar os dejo con un briconsejo  por si por un momento se os ocurre la idea de habilitar una pared de casa como pizarra: