jueves, 22 de noviembre de 2012

No entiende la separación de sus padres



Vais en el coche tu hija y tu, es tarde ya y está lloviendo. Le acabas de recoger ya que ha pasado la tarde con su padre. Piensas que todo está siendo difícil y supones que todavía más para tu hija. “Ella es la que menos culpa tiene de todo esto” piensas. Llevas dos semanas separada del que ha sido tu marido durante varios años, y juntos tenéis en común a vuestra hija, el único lazo que áun os conecta. Ya le has explicado que papá y mamá se van a separar, que ya no van a vivir juntos en la misma casa, y parece que lo ha entendido. Al menos se ha despedido sin problemas de su padre y ahora mismo está sentada en la parte de atrás del coche:

- “Mamá, ¿es que ya no le quieres?” te dice tu niña.
- “A ver, cariño, no lo quiero como marido pero si lo quiero como tu padre” le dices intentando abordar el tema de una manera comprensible.
- “Ya, pero entonces, si no lo voy a ver más ¿me va  a seguir queriendo?” vuelve a preguntar impaciente.
“Cariño, vas a seguir viendo a tu padre y te va a seguir queriendo, solo que él va a vivir en otra casa…” Esto está siendo más complicado de lo que pensabas.
“ah, vale,…creo que ya comprendo… entonces ¿Cuándo vuelve papá a vivir con nosotros?”  Y ya, ante este comentario en tu cabeza suena un “crujido”, ya no sabes lo que hacer…


¿Qué hacer? Lluvia de ideas:

  • Frenamos el coche y le decimos con acento caribeño en plan telenovela: (suena música dramática de fondo) “cariño tu padre, Luis Alfredo,  no va a vivir nunca más con nosotros”. Tu hija se desmaya… (si, no me miréis así, eso pasa en los culebrones ¿no?)
  •  Frenamos el coche y le decimos en plan maruja: “¿qué te ha dicho tu padre eh? Seguro que anda con esa pelandrusca que se ha echado de novia, ¿la has visto? ¿es más guapa que yo? Andaaaaaa seguro que es una pilingui, ¿has visto cómo viste?...” NO COMMENT.
  • Seguimos con el coche como si no hubiera dicho nada: ¿Has visto cómo llueve guapa?...” “ya mamá pero que digo que…” "¡He dicho que si has visto cómo llueve!”
  • Intentar volvérselo a explicar de otra forma para ver si va entendiendo la situación (¿Qué bien suena esto no?) Vamos a verlo:


Dejando ya a un lado el tono de humor (que me gusta a mi), vamos a intentar abordar un tema que genera muchos quebraderos de cabeza a los padres que pasan por una situación parecida. La separación es un proceso de cambio que no tiene por qué ser traumático pero como todos los cambios puede llevar su tiempo aceptarlo, y si no se hace con respeto y cuidado, puede repercutir perjudicialmente en los hijos/as..

Lo primero de todo ante una separación es que SIEMPRE, SIEMPRE tengáis claro que por mucho que os separéis vais a seguir siendo padre  y madre de vuestro hijo/a por lo que por el bien de él/ella tendréis que hacer un esfuerzo por entenderos como PADRES (no como pareja) y que sufra lo menos posible.
                                                                           
                                       
¿Cómo ayudar a que los niños/as entiendan la separación? Voy a intentar resumirlo en pocos pasos:

  1. Antes de poder explicar a nuestros/as hijos/as lo que está pasando y qué significa la separación es muy importante que ambos adultos (padre y madre) lo tengan claro. Se entiende por esto que se debe tener madurada la decisión por ambas partes, ya que  muchas veces, los padres dudan (como humanos que son) y después de haberles dicho que se estaban separando vuelven a juntarse,… y luego a separarse,… y luego a juntarse,… Amigos-padres-que-os-estáis-separando esto NO AYUDA NADA a que los niños/as entiendan una situación que ni vosotros entendéis. Por lo tanto parto de la base que la decisión está tomada, madurada y que de forma alguna es algo irrevocable a corto plazo.
  2. Una vez que ya habéis tomado la decisión lo ideal sería que ambos (papá y mamá) os sentarais con vuestro hijo/a  para explicarle qué está pasando. No siempre es necesario explicar cómo se ha llegado a ese punto pero sí darle un por qué. Un mensaje claro podría ser (lo pongo en plan telegrama):"Mamá y papá se van a separar. Papá y mamá ya no quieren vivir juntos porque no se llevan bien y es mejor que vivan en casas separadas. Es una decisión que tomamos los dos como adultos porque no queremos vivir juntos. En ningún caso es por ti.Tu no te preocupes porque vas a seguir viendo a papá y mamá cada poco tiempo (si sabemos ya la frecuencia se lo decimos). Papá y mamá te van a seguir queriendo igual. Vas a seguir viviendo en esta casa, seguir yendo al mismo cole y todo seguirá más o menos igual."
  3. Seguidamente es importante que le deis espacio para que pueda expresar sus sentimientos y que pueda preguntar todas las dudas que le vayan surgiendo. Esto dependerá de la edad del niño/a pero en general es necesario que exista ese momento de comprensión y afecto.
  4. Por último, no os desaniméis si veis que vuestro hijo/a parece que pregunta varias veces lo mismo o que alguna cuestión que pensaba que lo tenía claro vuelve a preguntarla. Es importante mantener siempre el mismo mensaje, ser constantes y no desesperar. La separación es un proceso que requiere su tiempo y cada niño/a también requiere su proceso por lo tanto paciencia y constancia.



Prohibido, Nunca, Never.

Transmitir a los niños mensajes contradictorios. Por ejemplo: padre le dice a niña que él quiere volver con mamá pero mamá no quiere, o mensajes como “cuando papá se encuentre mejor volveremos a vivir juntos”,… ¡prohibido! Tiene que ser el mismo mensaje por ambas partes, y si existen esperanzas de volver, por favor, sólo comunicádselo cuando ya esté decidido. Esto sólo crea incertidumbre al niño/a y más angustia si cabe.

Hablar despectivamente de su padre/madre. No se deben notar esos sentimientos porque es algo de adultos y por lo tanto si inmiscuis a vuestro niño/a dentro de vuestra “guerra” hacia vuestra ex pareja (en el caso de que exista) quien lo va a pagar, y a un precio alto, será vuestro hijo/a.

Es importante que si todavía existen dificultades en la relación entre papá y mamá que esto no se traspase al niño. Esto significa que si cuando habláis por teléfono, o en persona, discutís porque no estáis de acuerdo en algo, que NUNCA sea delante de vuestro hijo/a. LOS PROBLEMAS DE ADULTOS DEBEN DE QUEDAR ENTRE LOS ADULTOS.

En las visitas es importante dedicarle tiempo, escucharle, pero NUNCA intentad saber a través de él/ella lo que hace tu ex pareja. Si queréis usar a vuestro hijo como CORREO POSTAL o cómo ARMA ARROJADIZA corréis el riesgo de que se convierta en mensajero pagando un alto precio como desarrollar sintomatología psicopatológica al poco tiempo.


Más vale prevenir…

Es importante que, si ya la separación supone un cambio para vuestro hijo/a, que intentéis mantener su entorno lo más estable posible. Esto es, que continúe viviendo en la misma casa, con sus mismos juguetes, amigos, colegio, le ayudará a vivir con menos angustia la separación.

También resulta de gran importancia intentar mantener las mismas pautas disciplinares.  A veces los padres o madres, por temor a que los hijos/as tomen preferencia por el otro permiten que se comporten bajo unos patrones de excesiva tolerancia y permisibilidad. Sin embargo con esta actitud no se estará ganando su cariño y les estarán perjudicando en su desarrollo ya que no están recibiendo la educación adecuada.

Si queremos que nuestro niño/a comprenda la separación es de suma importancia que respetéis el programa de visitas o lo que hayáis pactado sobre las veces que lo vais a ver. Muchas veces los niños/as temen perder al padre/madre que no vive con ellos y si no cumplimos con las visitas aumentará la angustia de nuestro hijo/a. 

Algunos niños/as prefieren mantener la separación de sus padres en secreto. Es importante animarle a que lo cuente  con toda normalidad y que la separación de sus padres no tiene por qué afectar a su vida social. Sus amigos le quieren porque les gusta su compañía y juntos lo pasan bien.

También resulta de relevancia decirlo en el colegio ya que gran número de problemas podrían evitarse si se informara al tutor sobre la situación que está atravesando vuestro hijo/a. Problemas en el rendimiento escolar, faltas injustificadas en los adolescentes, son algunas de las dificultades más habituales. Un profesor es otro adulto de referencia que puede apoyar en el proceso.

Si alguna vez decidís rehacer vuestra vida sentimental (esto es que después de vuestro ex encontráis otra persona que puede llenar vuestra vida) es importante le transmitáis la idea a vuestro hijo/a que ésta nueva persona no será nunca su papá/mamá porque él ya tiene un papá/mamá. Sin embargo no entraremos en más detalles ya que este tema daría para una nueva entrada que quizá más adelante publiquemos. 


Fuente: Junta de Castilla y León. "Los hijos ante la separación. Guía de actuación"


Os dejo con un video que presenta una aplicación para el móvil o para la tableta que es un cuento para explicarle a los más pequeños la separación y que lo entiendan más fácilmente.


martes, 13 de noviembre de 2012

Se escapa corriendo por la calle


Vais andando por la calle, con vuestro hijo/a, un sábado por la mañana. Es un buen niño/a, se comporta bien, come bien, duerme bien, pero tiene una pequeña manía.

Tu niño mira, tu lo miras a él con cara de “no serás capaz de hacerlo otra vez”, te devuelve la mirada diciendo “si mami, sabes que soy capaz”, y antes de que te des cuenta ha salido corriendo. PEPITOOOOOOOOO ¡ vuelve con tu madre ahora mismo!. ¡Cuando hable con tu padre verás! ¡Vas a recibir más palos que una estera! (Todo esto se lo dices corriendo y jadeando claro).


¿Qué hacer?

  • Dejarle el hábito, así haces deporte tu y tu hijo, te entrenas y quien sabe si puedes ir a las siguientes olimpiadas. Además él así entrena los “sprints” y ¡quizá llegue a ser el próximo Usain Bolt!
  • Llevarlo atado al carrito siempre que salís, al estilo camisa de fuerza, “¡a ver si así es capaz de escaparse el petardo!”.
  • Comprarle una correa para niños, a modo de mascota, así, seguro, seguro que no se te escapa. Las pregunta sería ¿hasta qué edad piensas llevar a tu niño atado a una correa? ¿Qué pensará cuando vea al primer perro atado a una correa por la calle y vea la similitud? (os pongo una imagen porque las correas para niños/as EXISTEN) http://latrola.net/blok/pasear-a-los-ninos-atados-con-una-correa-36-fotos
  • Darle una explicación de “padre muy señor mío” ¡para que se asuste y no lo haga más!. Esto es,  “si sales corriendo y un coche no te ve, te puede pillar, salir volando, caer en la otra acera, hacerte sangrecita (lo pones en diminutivo para rebajar la tensión, ¡que buen padre/madre eh!)  yyy entonces te tendremos que llevar al hospital, el médico te pinchará muchas muchas veces (sabes que tu hijo odia los pinchazos) y no podrás jugar a tus juegos ni ver a tus amigos”.
  • Ponerle un castigo ejemplar. “¿Quieres correr? Pues ahora vas a correr” y darle una bolsa de maíz y ponerlo delante de un corral de pollos (ver vídeo más abajo por favor)
  • ¿Intentar algo diferente que no hayas hecho antes?


Bien, si has elegido la última te invito a seguir leyendo. Si tu niño/a sale corriendo de al lado tuya siendo muy pequeño es, probablemente, porque lo ha tomado como un juego. Sin embargo, sabemos que ese juego puede ser peligroso en determinadas situaciones. Eres tu quien debes explicarle, como padre/madre,  lo que está bien y lo que está mal y por tanto ¿Cómo hacer para que tu hijo/a no salga corriendo de al lado tuyo cuando sales a pasear? Se puede atajar en 4 sencillos pasos:

  1. Explicación, siempre necesaria. Dile que cuando salgáis él debe permanecer al lado de mami/papi y que por lo tanto si sale corriendo papá y mamá se enfadarán. Explícale que es peligroso  (sin entrar en los detalles escabrosos  que hemos puesto más arriba por favor, con decirle que es peligroso vale)
  2. ACTUAR. Si sale corriendo es necesario que lo sujetéis lo antes posible y le expliquéis (que se os note un poco enfadados) que  ahora cómo consecuencia deberá estar 5 minutos con la mano cogida a mami/papi. Probablemente llorará pero vosotros deberéis cumplir con vuestra consecuencia.
  3. Premiarlo cuando no sale corriendo. Esto significa que las primeras veces que está cerca de vosotros sin salir corriendo y sin estar cogido de la mano lo reforcéis. ¿Cómo? Con un simple “cariño, estoy muy contento/a de que estés cerca de mamá y papá, ya te estás haciendo mayor” acompañado de un beso y un abrazo.
  4. ¿Si vuelve a ocurrir?  Volver al paso 2.



Prohibido, Nunca, Never

Cómo ya he dicho, cuando déis las explicaciones de por qué no puede salir corriendo no entréis en detalle en las posibles consecuencias que pueden pasar si lo hace. Las explicaciones sobran cuando ya se han dado, después, es necesario ACTUAR.

Cuando conseguís pillar a vuestro niño/a decirle riéndonos “ay que pillo eres ja ja ja”, si no se nota que estamos enfadados él/ella no notará que salir corriendo es peligroso. Sinceramente, padres y madres del mundo, si hacéis esto que sepáis que casi es más preferible lo de la correa.

Más vale prevenir

En este caso la prevención es la ACTUACIÓN.  Es decir, normalmente no se sabe si nuestro hijo/a va a salir corriendo pero es un comportamiento que hay que corregir cuando sucede.  


viernes, 9 de noviembre de 2012

El reino de los castigos (II). 7 alternativas al castigo físico.


Y en ese reino, se usaban sólo determinados tipos de castigo. Su rey, a pesar de que los usaba  cómo único método para corregir comportamientos inadecuados, procuraba que  éstos tuvieran una función educativa, que le enseñaran a sus súbditos algo positivo. Por eso evitaba utilizar castigos de tortura ni aquellos que sólo buscaban la humillación.

Y es que, cómo ya dijimos en la entrada anterior, los castigos tienen que tener una función educativa, si no, correremos el riesgo de convertirlos  en conductas abusivas que rocen el maltrato emocional.

A continuación os voy a presentar 7 alternativas para reducir o eliminar conductas en niños/as de forma educativa (les he puesto nombres entrecomillados  para que nos ayuden a recordar los nombres que mira que son feos):

  • "Cariño, ¿lo entiendes?" o El Diálogo: No es un método en sí, pero siempre tiene que estar presente. Toda acción que hagamos para eliminar o reducir conductas tiene que estar enmarcada dentro de un entorno de diálogo, comunicación y afecto.
  • "Hasta que... no te hago caso" o La Extinción: tan sencillo cómo no hacer caso a la conducta que queremos eliminar. Pero cuando decimos no hacer caso, es ignorar completamente. Exceptuando aquellos casos en los que el niño/a se hace daño él mismo o a los demás o pone en peligro su integridad.  El ejemplo sería el típico caso de una rabieta en la que intentamos ignorar los lloros. Sin embargo debéis tener en cuenta que no es un método con efecto inmediato ya que siempre que intentamos extinguir una conducta puede darse un aumento de esa conducta. Tenéis un ejemplo de aplicación de extinción en la entrada “Me monta una rabieta en el centro comercial”. Para que la extinción funcione hay que ignorar completamente los lloros o la conducta que no queremos hasta que haga algo diferente a eso. 
  • "Así NO" o  Reforzamiento diferencial de conductas adecuadas: Detrás de esta palabra tan técnica existe algo tan sencillo cómo lo siguiente: se trata reducir una conducta que consideramos adecuada pero no eliminarla ni castigarla. Por ejemplo, si tenemos en clase un niño/a que interviene demasiado y que interrumpe el ritmo de la clase nuestro objetivo no es que deje de intervenir, ya que de por sí es una actitud adecuada, pero sí que intervenga en menos ocasiones dejando así a los demás participar. Para esto tan simple cómo, después de que haya intervenido, no volvemos a darle el turno de palabra hasta que pase un tiempo y otros compañeros hayan podido intervenir. Poco a poco el niño/a irá reduciendo las veces que interrumpe hasta que él mismo sea quien se controle.  
  • "Así SI" o Reforzamiento diferencial de otras conductas: Es muy parecido a lo anterior sólo que en esta ocasión se trata de premiar o reforzar otras conductas diferentes a la que queremos eliminar. Por ejemplo, si un niño/a se pelea en el recreo con cierto hábito podríamos premiar al niño/a al final de cada recreo que no se haya peleado.
  • "Lo siento pero esto es lo acordado" o Coste de respuesta: cómo bien indica su nombre consiste en que después de hacer algo que nos parece inadecuado se le “castiga” con la pérdida de algún reforzador positivo. Es cuando, por ejemplo, un profesor le quita tiempo de recreo a un niño/a por haber estado hablando en clase. Para que éste  método funcione es necesario que exista reforzadores que podamos retirar. Éste se suele aplicar dentro de un programa de economía de fichas.
  • "Ale, a pensar" o Tiempo fuera: Es una de las técnicas más usadas para eliminar o reducir conductas en los niños/as. Es muy simple, consiste en retirar al niño/a del lugar dónde está disfrutando de alguna actividad  o bien retirarlo de la actividad en sí durante unos minutos cada vez que hace alguna conducta indeseable. La duración de los minutos depende de la edad del niño/a (normalmente se aplica un minuto por cada año que haya cumplido el niño/a). Para que el tiempo fuera funcione no debe darle la oportunidad de que se convierta en  otro “entretenimiento” al niño/a. Es decir, si lo llevamos a su habitación “a pensar” y vemos que se divierte jugando allí con los muñecos NO ES TIEMPO FUERA, sería un MIRA PAPA QUE BIEN ME LO PASO (acompañado de una burla con lengua). Es importante que cuando apliquéis el tiempo fuera se le explique al niño/a cual queréis que sea su comportamiento (dejaros del “pórtate bien” y mejor decir “tienes que jugar a la consola sin pegar a tu hermano”) Tenéis un ejemplo de cómo se aplica el Tiempo Fuera en la entrada “Pega a los niños/as en el parque”.  
  • "Cariño,tienes que..." o Sobrecorrección: a pesar del nombre tan raro esto es muy fácil. Ya lo explicamos en la entrada “Me raya las paredes del salón”. Simplemente consiste en que se repare el daño hecho cómo forma de que el niño/a entienda que lo que ha hecho no está bien. Por ejemplo, que nos ayude a cambiar la ropa de cama cuando se ha hecho pipí en la noche, que reponga un juguete que le ha roto a un amigo con el dinero de su paga, etc.  



Prohibido, Nunca, Never

Aplicar los castigos cómo métodos únicos e infalibles para eliminar las conductas. Los “castigos” son herramientas que deben combinarse con otros métodos que premien conductas positivas.

El castigo físico, cómo habéis podido comprobar existen muchas alternativas al castigo físico por lo tanto, ¿por qué aplicar una técnica que enseña que para solucionar los problemas con otra persona hay que pegar?


Más vale prevenir

Siempre tenemos que tener presente que los castigos y los  métodos para eliminar conductas son herramientas que deben ser aplicados desde el afecto y desde el cariño.  Es necesario crear un clima adecuado para poder hablar con los niños/as de las conductas que no nos parecen adecuadas y de nuestra función como educadores suyos. 




Fuente: Olivares, J. y Méndez, F. Técnicas de Modificación de conducta. Ed. Biblioteca Nueva.




Para finalizar, y después de una entrada tan "seriota" os dejo con un par de vídeos para relajar tensiones de cuello.



viernes, 2 de noviembre de 2012

El Reino de los castigos (I)


Erase una vez un reino en el que todo el mundo era castigado. En este reino todo giraba en torno al castigo, la gente trabajaba, estudiaba y vivía para evitar un mal mayor. Había un gran rey, o al menos eso pensaban, porque como él decía “sólo quiero el bien de mi pueblo”. La gente cumplía con sus obligaciones pero lo hacían con desgana, no tenían sueldo sólo iban a trabajar porque si no iban recibirían un castigo mayor. Había gente que había sido castigada con ser encerradas en su casa por días y días, sin poder salir, y vivían gracias a que familiares cercanos le proporcionaban alimentos. La gente desconfiaba de los demás, cuando venían forasteros y ofrecían su ayuda todos salían corriendo “algo querrá a cambio” pensaban. Los castigos que el rey propinaba eran largos y a veces muy injustos, por ejemplo, si alguien había tardado más de la cuenta en pagar el diezmo se le castigaba pero, a veces, por temas burocráticos, ese castigo se aplicaba meses más tarde, cuando ya casi todo el mundo se había olvidado de la infracción.

Así la gente crecía en el pueblo y los niños/as que vivieron los castigos los aplicaban con sus hijos cuando ya eran adultos y éstos, a su vez, con sus hijos, y así sucesivamente.

Era un pueblo sin alegría, con temor, miedo e inseguridad. El Reino de los castigos.  

Muchos niños viven en un reino de castigos, en el que sus padres, no sabiendo qué hacer para que su hijo cambie el comportamiento aumenta más el nivel de castigos, más y más, consiguiendo el efecto contrario, o cómo muchos padres dicen, “los castigos es que ya le dan igual, no surten efecto”.

Se dice que los buenos educadores no necesitan castigar, aunque también es cierto que es un recurso más que los padres pueden utilizar para poner límites a sus hijos/as. Sin embargo hay que saber usarlos porque, al igual que los premios, si se usan de forma inadecuada, pueden reportar más daño que beneficio.

¿ cómo hacer para que un castigo sea educativo?

  • Los castigos tienen que salir desde el afecto y con carácter orientador. El castigo no debe ser humillante. Las humillaciones sólo sirven para minar la autoestima del niño/a. Por lo tanto es importante “elogiar en público y censurar en privado”.
  • Los castigos deben ser proporcionados a las faltas. No nos vale de nada aplicar castigos eternos o que sean muy intensos ya que el niño/a se termina habituando o bien si es muy intenso se aisla para no sentirlo.
  • Tienen que ser aplicados de la forma más inmediata posible, o más cercana en el tiempo a la conducta que queremos corregir. Cuanto más se alargue en el tiempo más poder pierden los castigos. Por ejemplo, “te castigo sin salir el fin de semana porque el lunes no apuntaste los deberes en la agenda” (ha pasado demasiado tiempo, es preferible que el castigo a aplicar sea el mismo día o cómo mucho al día siguiente de lo sucedido).
  • Debe ser abierto, es decir, tiene que ir acompañado de las pautas específicas para poder revertir el castigo. A veces las pautas sólo es el tiempo que debe pasar(por ejemplo,” cuando pasen x minutos de castigo puedes volver a jugar”) y otras veces las pautas pueden indicar qué tiene que rehacer o reparar para revertirlo (por ejemplo, vas a limpiar la mesa de las pinturas que has tirado y luego podremos volver a jugar)
  • Un castigo no debe proporcionar ventaja. Por ejemplo, si un niño/a adolescente llega tarde a casa obviamente no lo vamos a castigar esa noche pero al día siguiente debe asumir que hay que levantarse temprano, o también, si lleva los deberes sin hacer debe asumir que el profesor/a lo valorará de forma negativa. O también si castigamos a nuestro niño/a con 5 minutos en su habitación “pensando” y éste se dedica a jugar con los juguetes, obviamente, pierde toda su fuerza el castigo.


¿Es suficiente con los castigos?

Los castigos por sí solos educan de una manera transitoria y no consiguen instaurar los hábitos de igual manera que lo hacen los refuerzos, por lo tanto tienen que ir siempre acompañados de éstos últimos para poder proporcionar la motivación suficiente a los niños y que no se vuelva a repetir.


Prohibido, Nunca, Never

El castigo físico. Hay gente que piensa que por una “cachetada” no pasa nada y que “a mi me pegaron y mira lo bien que he salido”. Si bien es cierto que se aprende de forma rápida, está más que demostrado que cuando uno aprende por las “cachetadas” lo hace porque tiene miedo a que le vuelvan a dar una, no porque haya entendido qué es lo que está mal.  Además corremos el riesgo de que “se nos vaya la mano” y que después nos arrepintamos. ¿Qué padre se queda tranquilo después de pegarle a su hijo/a?  De todas formas este tema daría para una entrada entera.

Levantar los castigos para que veas que “somos buenos contigo hijo/a”, es decir, no quitamos los castigos por “pena”. Si vemos que nos hemos pasado con el castigo, ya sea en intensidad o en cualidad, es importante que se lo hagamos saber y que como mucho le rebajemos un poco el castigo pero que nunca lo quitemos del todo. Si quitamos el castigo totalmente antes de tiempo corremos el riesgo de que nuestras palabras cuando le riñamos pierdan toda la importancia para el niño/a.

Obviamente está prohibido poner castigos sin sentido. Esto es, los castigos tienen que ir enmarcados en un contexto y con un sentido lógico para que entienda porqué se le está castigando y para que aprenda de esto. Si le ponemos castigos porque nos hemos enfadado o porque estamos de mal humor y queremos que nos deje tranquilos corremos el riesgo de covertirlo en algo abusivo.


Más vale prevenir

De los castigos no se debe abusar, es más, hay gente que piensa que se puede educar sin ellos. Lo cierto es que es un recurso más a la disposición de los adultos para ayudar a los niños/as a integrarse en la sociedad y mejorar su desarrollo emocional y comportamental. Los castigos, siempre adecuados a la edad del niño/a, deben aplicarse desde que éstos tienen un vínculo afectuoso con los adultos.


Fuente: Esparza Arizpeleta, R. "Valor de los premios y castigos en la educación"