jueves, 28 de febrero de 2013

7 consejos para que tu hijo odie la hora de comer.



En la actualidad es frecuente encontrarse con padres y madres desesperados porque sus hijos/as no comen, comen mal o que no disfrutan con la comida. Pero esto no es algo fortuito, algo que surja de la nada o que venga en los genes. Para conseguirlo hay que currárselo.  A continuación voy a exponer una serie de consejos para todos aquellos que quieran que sus hijos/as renieguen del hábito de la comida:


  1. Riñele cada vez que se niegue a comer. Pasa toda la hora de la comida hablando sobre lo mal que come y si puedes, compáralo con otro amigo/a que come bien, esto suele funcionar. Convierte el momento de la comida en el ojo del huracán.
  2. Si no quiere comerse el plato de comida, pónselo luego para la merienda, si no para la cena, si no para el desayuno. Ya se lo comerá. ¿Qué madre no ha hecho eso con sus hijos/as? y, segundo, ¿a cuantas le ha funcionado?, ah..., que ¿a pocas? Bueno pero siempre podrás hacer de la comida pulso entre tu y tu hijo/a, ¡a ver quien gana!
  3. Ponle platos de comida abundantes, tanta que no se la pueda comer, así tendrá la sensación de que nunca será capaz de terminarse los platos y se aburrirá al máximo. ¿Os acordáis de cuando se nos hacía "bola"? ¡pues con este consejo se consigue!. Se tiene que alimentar bien, cómo decía mi abuela "un niño/a que no es rollizo no es niño bien alimentado". Si le pones la comida justa o poca comida puede ser que pida repetir y se sienta bien por terminar el plato, cosa que no buscamos. 
  4. Que no participe a la hora de hacer la comida o en el proceso de la elaboración, ni tampoco a la hora de poner la mesa. Puede ser que tu hijo se interese y pueda probar alimentos nuevos, ¡una locura!. Además ¿para qué vas a compartir tiempo con tu hijo/a?, mejor que se quede jugando en la habitación.
  5. Come antes o después que tu hijo/a. Si puede ser estate pendiente de ÉL  y dale de comer en la boca aunque no tenga edad. Evita sentaros en la mesa, el sofá puede que esté bien. Ni se te ocurra comer todos juntos, puede ser que habléis de otras cosas diferentes de la comida y todo sea más relajado. NADA MÁS LEJOS DEL OBJETIVO DE ESTA ENTRADA. 
  6. Ponle al alcance golosinas y galletas. Así si no ha comido bien o lo que debía comer, luego, entre horas podrá picar. Esto es perfecto para que no llegue con hambre a la siguiente hora de comer. Y ¿que pasa si llega con hambre a la cena?, puede que coma con más gusto...
  7. Por último, y no por eso menos importante, convierte la comida en un tema de discusión con su padre/madre, así, creando polémica. Si es posible que esté tu hijo delante, no falla. "Que si tu hijo no come y la culpa es tuya,..." "Que si no le hagas otra comida..." "Que si se va a quedar escuchimizado..." Si hay tensión conseguiremos que tu hijo/a se sienta el centro de atención y se le olvide que debe comer, justo lo que buscábamos ¿no?

¿Que no os valen estos consejos porque queréis disfrutar todos juntos de la comida? Pues en la próxima entrada nos dejaremos de ironías. Mientras os dejo con un vídeo que muestra, al igual que los anteriores consejos, cómo crear buenas rutinas de comida. Con el gangman style todo es posible. 


martes, 19 de febrero de 2013

Etiquetándonos con el Asperger

Ayer fue el día internacional del Síndrome de Asperger. Revisando mi twitter encontré un trailer de un largometraje documental que me gustaría compartir con vosotros. Este vídeo  ofrece una mirada cercana sobre diferentes niños/as y adultos que han sido diagnosticados de Asperger, y que nos lleva a reflexionar sobre si realmente, el tener el diagnóstico de Síndrome de Asperger, los hace tan diferentes al resto.

El síndrome de Asperger es un conjunto de síntomas que se da en niños/as en los que una de las características más llamativas es que les cuesta entender las normas de la sociedad, y por lo tanto, les cuesta relacionarse. No entienden las ironías, se toman todo a pecho y, además, tienen gustos extravagantes, es decir, lo que viene a ser un objetivo fácil para cualquier abusón en el colegio.

Tener un diagnóstico puede ser importante siempre y cuando nos ayude a crecer en nuestra relación con la persona diagnósticada, pero  tener una etiqueta también puede convertirte en el "diferente", el "raro". Y ¿somos el resto, en verdad, tan normales? 

"Si te conoces demasiado a tí mismo, dejarás de saludarte" R. G. de la Serna. 


Está producido por Elamedia, Encanta films, en colaboración con la Fundación Orange.

"Planet Asperger", dirigido por Ricardo de Gracia & Maria Barroso

martes, 5 de febrero de 2013

7 claves para sobreproteger a tu hijo/a


No voy a entrar a discutir los beneficios de la sobreprotección en la infancia (porque tiene pocos), tampoco me voy a detener en explicar que puede llevar a que tus hijos/as desarrollen pocos recursos para defenderse en su vida, o para aprender a ser independientes de una manera sana. Ni por asomo quiero mencionar que incluso puede retardar el crecimiento y la maduración del cerebro.

 Pero sí que me he propuesto listar aquellas actitudes que deben tener los padres y madres que quieran hacer de su hijo/a una persona dependiente e insegura, para ello el mejor camino es la sobreprotección. Es fácil.


  1. No dejes que sufra. Si puedes evitarlo ¿por qué no lo vas hacer? No pasa nada porque tu hijo/a tenga 15 años córtale la comida y elígele qué va a comer durante la fiesta de su amigo. Aunque tenga edad para andar llévale siempre en brazos y siempre ,siempre, trátale como a un bebé.
  2. Dale todo lo que pida. Independientemente si se ha esforzado o no. No dejes que aprenda que las cosas se consiguen con esfuerzo. 
  3. No dejes que busque soluciones por sí mismo/a. ¿Va mal en el colegio? ¿No hace los deberes de clase? Pon excusas, pídele clemencia al profesor. Exígele al colegio todo lo que tu hijo/a no quiere hacer. Si se le olvida algo y te llama para que se lo lleves, hazlo rápido, los tiempos de espera pueden hacerle madurar.
  4. Creele siempre, aunque haya pruebas que demuestren lo contrario. Ni te plantees que tu hijo/a pueda tener algo de responsabilidad. Si en el cole saca malas notas habla con los profesores, si no quiere ir a un examen inventate una buena excusa y convence a su tutor/a, si lo haces tú seguramente será más creíble.  
  5. Se el mejor amigo/a de tu hijo/a. Esto es básico, olvídate de que eres padre o madre y que tienes que poner límites. Lo importante es poder meterte en la vída social de tu hijo/a como si de un amigo/a se tratase. Por supuesto, si ves que no te cuenta todo indígnate y pídeselo. 
  6. No dejes que haga cosas solo. Juega siempre con él/ella, no dejes que coja autonomía o que esté sin supervisión ni un segundo.  Incluso si es adolescente puedes acompañarle cuando vaya con sus amigos y amigas sentándote cerca, para vigilar que todo está bien.  Si tiene un teléfono móvil le puedes llamar cada 15 minutos (o menos si lo estimas oportuno). No le dejes que adquiera responsabilidades porque seguro que no lo hará bien. Aunque tenga edad para ir sólo a determinados sitios no lo permitas. Nunca será lo suficientemente mayor para hacerlo. Tenlo claro. Además todos los sitios en los que no estés tu pueden ser potencialmente peligrosos. ¿Privacidad? prohibido. No dejes que cierre su puerta de la habitación, ni tampoco tener conversaciones privadas. Fisgonéale el móvil siempre que puedas. Nunca se sabe qué tipo de amigos/as puede tener.
  7. Dile lo que debe hacer en vez enseñarle las diferentes formas de hacerlo.Dale instrucciones para todo,  que no le dé tiempo a pensar por él/ella mismo/a. Haz los deberes siempre con él y dale la solución antes de que pueda pensarla. 


¿Y cuando haya crecido?¿Qué? 

¡No pasa nada! cómo habrás hecho de tu hijo/a una persona sin recursos y desvalida, por lo tanto,  seguirá pidiendo tu ayuda en todo: en que le hagas el desayuno, en que le elijas la ropa, en que su jefe le ha echado y quiere que hables con él,...


Bibliografía: Locke, Judith, Cambell, Marilyn A., and Havanagh, David J.  Can a parent do too much for their child? An examination by parenting professionals of the concept of overparenting. Australian Journal of Guidance and Counselling (2012)