lunes, 22 de julio de 2013

Como educar en positivo


A partir de hoy inauguro una nueva sección en la que me gustaría publicar imágenes con mensajes positivos inspirados en las entradas que poco a poco voy publicando. 

La imagen de hoy está inspirada en la entrada de "12 hábitos de los padres y madres que saben educar en positivo" y que en su día fue uno de los que más gustó en facebook. Recordamos que en esta forma de educar sobra el castigo físico y prima una educación basada en el afecto combinado también con saber aplicar límites. Un verdadero arte en el que todos podemos entrenarnos. 



Si te gusta la imagen te invito a compartirla en facebook, twitter o aquel medio que quieras, educar en positivo es algo que todos deberiamos hacer y que a veces nos falta "entrenamiento".

martes, 2 de julio de 2013

Se chupa el dedo

¿Quien no se ha chupado el dedo alguna vez? si, si, no pongáis cara de no saber de qué va la cosa, y no penséis que me "chupo el dedo" (valga la redundancia),  hay que reconocerlo, todos, absolutamente todos alguna vez lo hemos hecho. Cuando nacemos, en nuestra "equipación de serie" viene incluido un reflejo vital sin el cual no podríamos sobrevivir, es el reflejo de "succión". Gracias a este logramos alimentarnos de una forma casi automática. Poco a poco, los adultos enseñamos que no se puede estar chupando todo el día de la teta, literalmente hablando, y logramos "engañar" a los bebitos con un chupete o chupeta, para que calmen su malestar o su llanto. Ellos tan felices chupan y chupan sin sacar nada y al final terminan asumiendo "que no está mal", o lo que es lo mismo, "a falta de teta, chupeta". Es curioso como este reflejo calma a los más pequeños de una manera casi mágica, si no, sólo tenéis que ver lo a gusto que duermen muchos niños (y no tan niños) con su dedito en la boca.... El dichoso dedo en la boca...  Pero ¿es siempre malo chuparse el dedo? Pues como todo en esta vida: Depende.

Que los niños se chupen el dedo es un comportamiento más o menos natural que les tranquiliza y calma cuando están nerviosos o ansiosos. Normalmente es algo que suele desaparecer entre los 2-4 años de edad,  antes de empezar el cole. Cuando tu hijo/a se chupa el dedo de manera habitual, frecuente y de forma casi obsesiva puede acabar produciendo problemas o dificultades que nos pueden indicar que debemos hacer algo.


  • Problemas dentales. En ocasiones puede afectar a los dientes, producir deformaciones en el paladar o en la alineación de los dientes. (No se os ocurra buscar imagenes por internet sobre las posibles deformaciones del paladar, dan un poco de miedito)
  • Dificultades de relación con iguales. Los niños/as que se chupan el dedo pueden ser objeto de burlas o mofas de los demás niños/as.
  • Problemas médicos. Si se convierte en un hábito frecuente puede provocar que la piel del dedo se arrugue o agriete. En los casos más graves puede dificultar el crecimiento de la uña y provocar infecciones. 

¿Qué hacer?

1. Observa cuales son las situaciones en las que tu hijo acostumbra a chuparse el dedo. Seguramente te darás cuenta que suele producirse en determinados momentos del día, cómo por ejemplo, cuando se está quedando dormido o en el coche. Otros lo hacen para tranquilizarse cuando están enfadados o se han hecho daño. En algunos casos puede que incluso tu niño/a no sea consciente de esto.

2. Distingue si es una llamada de atención. Es importante que te fijes si se chupa el dedo para captar tu atención o para hacer un pequeño "pulso" con vosotros. Si esto es así debes saber que cuanto más hables o le llames la atención para que pare de hacerlo más lo hará. Por lo que lo mejor en estos casos es ignorar el comportamiento. Prueba a hacerlo durante un mes y observa a ver si continúa haciéndolo o no. Puede que tu niño/a pare de hacerlo él solo.

3. Refuérzalo positivamente. Fíjate en los momentos en que no lo hace y felicitalo. A veces con un simple "cariño que mayor te ves cuando no te chupas el dedo", "que bien cuando no lo haces", es suficiente para que él vaya siendo consciente de debe mantenerse sin hacerlo. También puedes probar con un sistema de pegatinas en el calendario, poniéndole una por cada día en la que no se chupe el dedo. Al final de la semana puedes recompensarle con un pequeño premio (un juguetillo o alguna actividad extra que pueda compartir contigo). Al final  del mes, si lo cumple ofrécele un premio mayor (alguna salida a algún parque que le guste). Posteriormente ve retirando los premios y ofréceselos sólo si va siendo capaz de permanecer más días sin chuparse el dedo, hasta que al final retires los premios porque "ya es mayor" y "ha crecido".

4. Otra opción es que le cubras el dedo con una bolsa o guantecillo. Un dedo cubierto no se siente igual ni sabe igual que al descubierto. Muchas veces esto es suficiente para que pare de hacerlo. Puedes probar con una benda, un trozo de guante o algo que se te ocurra. Si sucede de noche prueba a ponerle un calcetin en la mano. 

5. También puede serte útil distraerlo con actividades que requieran el uso de las dos manos. Si ves que empieza a chuparse el dedo e incluso no deja de hacerlo en determinadas actividades prueba a buscarle otras que sí le obliguen como por ejemplo pinturas, ir al parque, bloques, puzzles o cualquier otra que se te ocurra.

6. Cualquiera de las opciones que pruebes es muy importante que hagas a tu hijo/a consciente del proceso porque si no no funcionará. Habla con tu hijo/a y explícale por qué es necesario que dejen de chuparse el dedo. Explícale que le vas a ayudar y cual va a ser la forma con la que lo vas a hacer. Pregúntale también qué piensan ellos que les ayudaría a parar de hacerlo, puede que te lleves más de una sorpresa cuando te respondan.



Prohibido, Nunca, Never

  • No conviertas lo de chuparse el dedo en una lucha con tu hijo/a. Como he explicado antes, si lo haces, lo más probable es que consigas el efecto contrario al que buscas. 
  • Nunca intentes que deje de chuparse el dedo diciéndole que si lo hace "es un bebé", es un niño pequeño, ni nada que pueda resultar hiriente. El menosprecio no es una actitud positiva para ningún niño ni adulto.

Más vale prevenir...

En esto hay poca prevención posible, es un reflejo casi innato y por lo tanto algo por lo que debe pasar el niño/a. Solo el tiempo hará que aprenda a no hacerlo y si no ya estaréis vosotros para ayudarle.



Referencias: http://www.wikihow.com/Stop-Thumbsucking (acceso en junio 2013)



Para finalizar, esta semana he encontrado un video que muestra con claridad lo dificil que puede suponer para un niño/a dejar el hábito de quitarse el chupete. el video es de lo más melodramático ya que le han puesto música que acompaña el momento. Está en inglés pero no hace falta entenderlo para captar la emoción del momento. ¿Qué os parece?